♥ ASTRONOMIA II ♥

LOS  PLANETAS  DEL  SISTEMA  SOLAR

El sistema solar está compuesto por nueve planetas y sus satélites, los asteroides y los cometas.

Mercurio, Venus, Marte, Júpite, Saturno y, como es lógico, la Tierra, son concocidos por el hombre desde tiempos muy remotos, aunque a nuestro planeta no se le consideraba como tal.

Los astrólogos les dieron el nombre de algunas divinidades romanas; siguiendo la tradición, cuando más tarde fueron descubiertos los restantes planetas, los astrónomos los bautizaron con nombres mitológicos.

En el año 1781 se descubrió un cuerpo celeste que seguía una órbita alrededor de Sol, y se le llamó Urano. En 1846 se localizó otro planeta, al cual se dio el nombre de Neptuno; por último, en 1930 se encontró el astro más alejado del Sol y se le bautizó con el nombre de Plutón.

Los asteroides furman un conjunto numeroso de cuepos celestes de distintos tamaños y formas, que giran alrededor del Sol, agrupados en una órbita que se encuentra situada entre Marte y Júpiter; se conocen más de 1.500 y algunos astrónomos creen que existen hasta 10.000.

Los cometas giran en torno al Sol siguiendo órbitas muy excéntricas; son cuerpos muy diferentes de los planetas y están constituidos por tres partes fundamentales: el núcleo, la cabellera y la cola; circulan por el espacio a gran vvelocidad, arrastrando tras sí su larga cabellera luminosa; algunos aparecen en el cielo cada poco tiempo, como el Halley, mientras otros tardan  unos 300.000 años en recorrer su órbita.

Durante muchos siglos su paso por el firmamento fue considerado como presagio de catástrofes para la humanidad, y se les relacionaba  y consideraba causa de las desgracias acaecidas en el año.

Alrededor de algunos planetas del sistema solar giran otros cuerpos más pequeños llamados satélites. El mejor conocido de todos y el único al que ha llegaado el hombre por el momeno es la Luna. Marte tiene dos satélites, Fobos y Deimos; Saturno, Urano y Neptuno, cuarenta y ocho, veintisiete y trece respectivamente; Júpiter cuenta con sesenta y tres de muy variados tamaños, entre ellos el mayor de todos los del sistema solar: Ganímedes, que mide 5.550 kilómetros de diámetro, casi el doble que la Luna.

Todos estos cuerpo, planetas, satélites, asteroides y cometas giran en torno al Sol, formando un conjunto armónico regido por leyes muy estrictas: el Sisteam Solar. Su origen no se conocoe con exactitud y, por tanto, sólo existen hipótesis:

Los científicos creen que puede situarse hace unos 4.600 millones de años, cuando una inmensa nube de gas y polvo se contrajo a causa de la fuerza de la gravedad y comenzó a girar a gran velocidad, probablemente, debido a la explosión de una supernova cercana.

La mayor parte de la materia se acumuló en el centro. La presión era tan elevada que los átomos comenzaron a partirse, liberando energia y formando una estrella. Al mismo tiempo se iban definiendo algunos remolinos que, al crecer, aumentaban su gravedad y recogían más materiales en cada vuelta.

También había muchas colisiones. Millones de objetos se acercaban y se unían o chocaban con violencia y se partían en trozos. Los encuentros constructivos predominaron y, en sólo 100 millones de años, adquirió un aspecto semejante al actual. Después cada cuerpo continuó su propia evolución.


LA   TIERRA

Al contemplar Elcano su viaje alrededor de mundo, quedó demostrado prácticamente que la Tierra es redonda, como aseguraban casi todos los científicos de la época, afirmación que ponían en duda la mayor parte de las gentes. En la actualidad, todos los hombres han podido comprobar la esfericida de nuestro planeta gracias a las fotografías sacadas desde los satélites artificiales.

La Tierra no es una esfera perfecta, sino que está ligeramente achatada por los polos resultando en un abultamiento  alrededor del  ecuador. Tiene un diámetro de unos 12. 742 km. aproximadamente, gira sobre su propio eje, dando una vuelta completa cada veinticiuatro horas, y además se traslada alrededor del Sol; recorriendo la órbita en un año sideral (365.26 días solares) . El eje de rotación de la Tierra se encuentra  inclinado 23.4° con respecto a la  perpendicular a su plano orbital, lo que produce las variaciones estacionales en la superficie del planeta con un período de un año tropical (365.24 días solares).

– En 1852, Foucault realizó un experimento público para demostrar la rotación de la Tierra  sobre su eje. El famoso físico francés instaló un péndulo gigantesco en la cúpula del Panteón de París y sujetó un estilete en el extremo del instrumento, con la punta rozando el suelo. Al cabo de algún tiempo, el estilete había  marcado una serie completa de surcos radiales. Como se sabe, el plano en que se mueve un péndulo no varía aunque gire su base; por tanto, era del todo evidente que lo que había rotado era el suelo del edificio, y juno él la Tierra entera.

El origen y edad de la TIerra son objeto constante de suposiciones. En e siglo XVII, el arzobispo irlandés Ussher aseguró que la Tierra existía desde las nueve de la mañana del 23 de octubre del año 4004 antes de Cristo, según cálculos realizados por él. Los científicos han podido reconstruir información detallada sobre el pasado del planeta. Según estos estudios el material más antiguo del Sistema Solar se formó hace 4.5672 ± 0.0006 millardos de años, y en torno a unos 4550 millones de años atrás (con una incertidumbre del 1%) se habían formado ya la Tierra y los otros planetas del Sistema Solar a partir de la  nebulosa solar; una masa en forma de disco compuesta del polvo y gas remanente de la formación del sol.

Nuestro planeta es muy parecido a los demás del sistema solar; sin embargo, tiene características propias no descubiertas aún en ningún otro. La más particular de todas es su atmósfera, única en el sistema y gracias a la cual es posible la vida; se extiende sobre la corteza del planeta como un techo que protege a los terrestres de las radiaciones cósmicas y de los meteroitos: diminutas partículas de materia que surcan el cielo a grandes velocidades y que se incendian al penetrar en la densa capa de aire que recubre la Tierra cono un manto.

La atmósfera  y otras condiciones  abióticas han sido alteradas significativamente por la biosfera del planeta, favoreciendo la proliferación de organismos aerobios, así como la formación de una  capa de ozono que junto con el campo magnético terréstre bloquean la radiación solar dañina, permitiendo así la vida en la Tierra. Las  propiedades físicas de la TIerra la historia  geológica y su órbita han permitido que la vida siga existiendo. Se estima que el planeta seguirá siendo capaz de sustentar vida durante otros 500 millones de años, ya que según las previsiones actuales, pasado ese tiempo la creciente luminosidad del Sol terminará causando la extinción de la biosfera.

LA  LUNA

La Luna ha dado origen a multitud de leyendas, en la mayor parte de las cuales aparecía como compañera del Sol, representando ambos el papel de dioses cuyas órdenes y decisiones eran interpretadas por chamanes, brujos y hierofantes.

Su aspecto cambiante y misterioso ha sido motivo de intriga para los hombres, incapaces de explicarse las metamorfósis de este cuerpo celeste ocurridas durante sus fases. Los pueblos antiguos la divinizaron y tuvo cabida en casi todas las religiones: fue la diosa Artemisa de los griegos, La Diana cazadora de los romanos, el dios Thot de los egipcios y el poderoso Sin de los babilonios.

Pero no todo han sido leyendas en torno al satélite de la Tierra; su proximidad la convertía en objeto idóneo de observación: los mismos babilonos, que la adoraban como a un dios terrible, fueron los primeros en registrar un fenómeno relacionado con ella: el eclipse total de Sol ocurrido en el año 2283 antes de Cristo.

Uno de los aspectos más intrigantes de la Luna ha sido su extraña característica de presentar siempre la misma cara. Fue Aristóteles, hace veinticuatro siglos, quien dio una explicación acertada para este fenómeno, al deducir que se debía a la coincidencia de sus movimientos de rotacióon y traslación. También fue este mismo filósofo griego quien demostró la esfericidad de la Luna.

Un siglo después, Aristarco de Samos calculó su diámetro con bastante arpoximación, e Hiparco dedujo la distancia que la separa de nosotros, situándola en 83 redios terrestres, cifra que se acerca bastante a las 384.403 km. que en realidad separan a los dos cuerpos celestes, equivalentes a 60 redios.

Tras el esplendor de la astronomía griega, los hombres no realizaron ningún descubrimiento importante relacionado con la Luna hasta los siglos  XVI – XVII , cuando Galileo consigue ver con su telescopio  los cráteres y las montañas de nuestro satélite.

A partir de las observaciones realizadas por el astrónomo de Pisa, los hombres se aplicaron con interés al  estudio del astro de la noche y los descubrimientos se sucedieron uno tras otro. Los viejos astrónomos observaron en él espacios sombríos, que creyeron mares y bautizaron como tales: Mar de las Lluvias, Mar de la Tranquilidad, Mar de las Nubes, etc.

La Luna gira alrededor de la TIerra en una órbita excéntrica que tarda en recorrer 28 días; carece de atmósfera y su superficie, requemada por el Sol, refleja la luz de éste como un espejo. En nuestro satélite existe el agua: el  13 de noviembre de  2009, la Agencia espacial de Estados Unidos NASA anunció el hallazgo de agua en la Luna:   “La concentración y distribución de agua y de otras sustancias requieren más análisis, pero podemos decir con seguridad que (el cráter) Cabeus contiene agua”.

 Su corteza, polvorienta, presenta un aspecto muy accidentado, plagada de innumerables crátateres y montañas, que ofrece  a la mirada humana un panorama desolador. Para explicar la causa de estos accidentes se manejan varias hipótesis; las más aceptable son las que atribuyen la abundancia de cráteres a la caída de meteoritos o a una intensísima actividad plutónica en épocas remotas.

El origen de la Luna es otro gran enigma no aclarado aún. La hipótesis general hoy en día es que el sistema Tierra-Luna se formó como resultado de  un gran impacto: un cuerpo celeste del tamaño de Marte colisionó con la joven Tierra, volando material en órbita alrededor de esta, que se fusionó para formar la Luna.Se cree que impactos gigantescos eran comunes en el Sistema Solar primitivo.

Otra teoría sostiene que se trata de un cuerpo extraño al sisema planetario, una especie de astro errante que en su viaje por el espacio pasó muy cerca de la Tierra y fue atrapado por ella, quedando condenado a girar eternamente a su alrededor.

También otra hipótesis es la elaborada por uno de los cinetíficos encargados de estudiar las muetras traidas por el  Apolo XI, que afirmaba que el satélite se formó a parti de una anillo de polvo cósmico exterior a la TIerra.

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