♥ ASTRONOMIA I ♥


EL  UNIVERSO

En apariencia, las estrellas permanecen inmóviles en el firmamento y la forma de las constelaciones da la sensación de no experimenar cambios con el paso del tiempo. Sin embargo, la realidad es mu distinta: las estrellas, las galaxias, los planetas, todos los cuerpos celestes viajan por el espacio a grandes velocidades, inapreciables para los espectadores terrestres a causa de las enormes distancias que separan a unos astros de otros.

Nuestro planeta se encuentra perdido en un rincón del Universo, en relación con el cual es sólo una pequeña masa de materia que flota en la Vía Láctea. Más allá de los límites de ésta, después de inconmesurables zonas de vacío y tinieblas, aparece otros sistemas estelares separados por fabulosas distaancias.

Estas formaciones se perciben desde la Tierra com  borrosas manchas de luz; están tan alejadas de nosotros que resulta completamente imposible distinguir sus estrellas, ni siquiera disponiendo de los más modernos medios ópticos para la exploración astronómica. El brillo de algunas nebulosas es intenso, otras son sólo un débil resplandor apenas perceptible; ellas marcan los límites del Universo conocido, en el cual se calcula que existen mil millones de galaxias.

Pese a aparecer siempre en el mismo punto del espacio y conservar en apariencia las distancias que separan a unas  nebulosas de otras, se ha podido comprobar que no permanecen inmóviles, sino que se desplazan a velocidades enormes, mayores cuanto más alejadas se encuentran esas nebulosas del centro del Universo, separándose unas de otras sin cesar.

Se calcula que en 1.300 millones de años ha aumentado el doble la distancia entre las galaxias; esto ha dado lugar a la teoría de que el Universo se encuentra en constante expansión; se le supone una esfera de dimensiones inconmesurables.

LAS GALAXIAS

Cada una de las galaxias que se desplazan por el Universo está formada por millones de estrellas de distintos tipos: las hay de intensidad variable, cuya luz destella a intrervalos regulares, como la de un faro marítimo; exsisten también sistemas solares dobles y, por último, abundan las zonas de oscuridad producidas por cortinas de gases y polvo cósmico que se iluminan repentinamente con los resplandores de una estrella nova , que arde y se consume, deshaciéndose su masa en los espacios siderales como un estallido de fuego.

Todas ellas, acompañadas por su corte de planetas, giran sin cesar en el interior de las galaxias; pero también éstas se mueven constantemente: se desplazan por el Universo a gran velocidad. A veces  se cruzan unas con otras y se producen choques.

La galaxia que mejor se conoce es la Vía Láctea, que en las noches claras se percibe desde la Tierra como una gran nube luminosa que ataviesa el cielo de un lado a otro. En su interior reúne unos 2.000 millones de estrellas, entre ellas el Sol, y tiene la forma de un disco aplanado con un diámetro de 100.000 años luz, lo que supondría un viaje de mil siglos si se la pudiera atravesar de una parte a otra a la velocidad de la luz: 300.000 km. por segundo.

Esta nubecilla larga y de formas caprichosas ya despertó la curiosidad de los hombres primitivos, que la veían brillar en el cielo durante las noches serenas y sin Luna . . .

Los Aztecas  decían que se trataba de un camino de agua, un río caudaloso por el cual navegaba el dios Tezcatlipoca.

Los Griegos inventaron una leyenda acerca de ella, leyenda relacionada con su propia mitología y heredada por los romanos junto con todo el bagaje cultural heleno: Según este relato, mientras la diosa Juno amamantaba a su hijo, cayó una gotita de líquido que rodó por la bóveda celeste y dejò para siempre ese rastro blanquecino. Esta fue la causa de que le dieran el nombre de Vía Láctea.

Vista de cualquier punto de la Tierra parece perderse en el horizonte; este efecto se debe al hecho de encontrarse el sistema solar en el interior de la nebulosa. Su forma es la de una espiral gigantesca y, para deducirla, los astrónomos se han guiado por la apariencia de otras galaxias más distantes. Así se pudo llegar a la conclusión de que se parece a la Gran Nebulosa de Andrómeda.

Durante de Edad Media, época en que los hombres estaban invadidos por una profunda fe religiosa, nuestra galaxia tomó el nombre de Camino de Santiago, pues se pensaba que la brillante nube estaba formada por la gran polvareda que levantaban los peregrinos en ruta hacia el sepulcro del Apóstol.

Sobre su origen han existido todo tipo de teorias a lo largo de la historia, algunas tan disparatadas como la de Teofrasto, el cual opinaba que, en la consrucción del Universo, una de sus partes había quedado mal soldada; según él, por aquella rendija entraba el resplandor del paraíso, originando la exraña nube blanquecina.

No todos los sabios de la antigüedad sostenían ideas tan peregrinas: el griego Demócrito señaló, hace ya unos 2.300 años, que la Vía Láctea era un conjunto de estrellas que producían el efecto de una nube a ausa de su lejanía.

LAS   ESTRELLAS

Las estrellas son masas de materia  en estado gaseoso, sometidas a un complicado proces que las hace permanecer en constantes estado de igniciòn. Gracias a los análisis espectroscópicos se sabe que el Sol y las estrellas más remotas tienen una composicion parecida.

A simple vista, el color de todas ellas parece blanco. Sin embargo, la realidad es muy distinta, y presentan toda una gama de tonos que varía desde el azul al rojo, pasando por el amarillo y el naranja.

Antes de llegar a nosotros, su luz viaja por el espacio durante años. Las distancias que nos separan de ellas son tan grandes que, en la mayor parte de las ocasiones, la luz invierte siglos en su viaje hacia la Tierra; así puede darse el caso, al contemplar el resplandor de una estrella, que ésta lleve muerta mucho tiempo, apagada cientos de años antes, ya que la vida de las estrellas no es eterna, sino perecedera como todo lo existente en el Universo.

El nacimiento de las estrellas tiene lugar en el interior de las neulosas, al producirse concentraacionesde gases y polvo cósmico que dan origen a fantásticas transformaciones; de pronto surge en la oscuridad del espacio un punto luminoso que desprende calor y adquiere un delicado tinte azul: acaba de nacer una nueva estrella. Aunque no siempre este proceso termina lo mismo; sucede a veces que el futuro astro no consigue alcanzar la temperatura suficiente, 2.000 grados centígrados; enonces, el nuevo cuerpo celeste desaparece antes de llegar a vivir, sin alcanzar el tono azulado de la juventud.

Los astronómos estudian la tonalidad de las estrellas para calcular su edad, pues a medida que varia ésta cambia el color de su luz: azules al principio, después se vuelven blancas, al comenzar a manifestarse en ellas el calcio, señal evidente de vejez; más tarde adquieren un tinte amarillo, y tras muchos siglos de existencia se tornan rojizas, su temperatura desciende hasta 2.000 ó 2.500 grados, pierden calor y luz paulatinamente y , por último, mueren consumidas por la vejez.

A veceas este preceso natural se altera a causa de un choque o una explosión interna de gases, terminando repentinamente la vida del astro.

LAS   CONSTELACIONES

Las constelaciones son formaciones de estrellas agrupadas sin rigor científico. Durante siglos han servido a los hombres para orientarse en la noche, sobre todo a los navegantes, que gracias a ellas conseguían llegar a puerto sin brújula ni ningún otro aparato que pudiera señalarles la ruta acertada.

Desde la más remota antigüedad, las estrellas llamron la atención de los hombres, incapaces de comprender el siginifcado de estas luminarias que aparecían cada noche en el cielo. Los astrologos quisieron ver en ellas una íntima relación con las historias humanas: las reunieron en grupos imaginarios y clasificaron cada uno de ellas como una constelación, adjudicándoles nombres caprichosos, según lo que sus formaciones parecían imitar: así nacieron las constelaciones del Cisne, del Escorpión, del Cangrejo, etc. Más tarde, los griegos bautizaron a algunas con los nombres de sus héroes mitológicos, como Hércules, Andrómeda y Orión.

En la actualidad, aunque las constelacions no mantienen su antigua disposición, se conservan los viejos nombres tadicionales, pues son una gran ayuda para los astónomos en el momento de clasificar otras estrellas.

Una de las constelaciones más conocida es la Osa Mayor, llamada también Carro por la particular disposicion de sus siete estrellas. La Osa Menor, de forma muy parecida a la anterior, presenta al final de lo que pudiera consideraarse la lanza del carro un astro cuyo brillo destaca sobre los demás: la Estrella Polar, que tiene la particularidad de señalar siempre al Norte.

Pero quizá las más famosas entre las constelaciones sean las doce que en apariencia recorren el sistema solar a lo largo del año. Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra. Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis aparecen cada mes en lo alto de la bóveda celeste y, una tras otra, dominan el firmamento. Por eso, cuando nace una persona se considera que pertenece a uno de los doce signos, aquel bajo cuya influencia se encuentra la Tierra en ese momento.

EL   SOL

El Sol gira en torno al cenro de la Vía Láctea a una velocidad de 220 km. por segundo, y da una vuelta completa cada 250 millones de años terrestres.

Durante uno de los últimos años solares surgieron en la Tierra las priemeras manifestaciones de vida. En la vuelta que seguímos actualmente han aparecido los árboles, los reptiles de gran tamaño, las aves y, por ultimo, el hombre. El ser humano sólo existe desde hace un día solar.

Las dimensiones de Sol son colosales: tiene un diámetro de 1.391.000 km., lo que equivale a 109 veces el diámetro de la Tierra.  En su interior cabrían todos los planetas de su sistema y aún sobraría sitio para los de otros setecientos sistemas iguales.

Sin embargo, esta enorme esfera gaseosa, comparada con el Universo, no pasa de ser una pequeña estrella amarillenta, bastante vieja y con un 99% de hidrógeno y helio en su composición, encargada de suministrar calor y vida a los planetas que giran incansables a su alrededor

Su aparición en el firmamento cada mañana, su carrera por el espacio, su calor y su luz han sido un misterio para los hombres desde la más remota antigüedad. Casi todo los pueblos han adjudicado al Sol poderes sobrenaturales y le han prestado adoración como si fuera un dios, divinizándole al observar que gracias e él germiaban las siembras, maduraban las cosechas y florecían los campos.

La investigaciòn astronómica ha desvelado muchos de los misterios que pesan sobre esta esfera gasesoa en permanente incandescencia, eje de nuestro sistema planetario. Se afirma que su materia no arde, sino que se destruye instantáneamene por un principio paracido al de la bomba atómica, generando un calor tan elevado que sólo en su superficie alcanza 6.200 grados, temperatura imposible de producirse en la combustión de ningún material conocido.

Las protuberancias solares, es una erupcion que se eleva de la cronosfera y se proyecta hacia la corona, en forma de llamaras que parten de la corona. Las protuberancias son parte de la masa llameante del Sol que estalla y sale disparada al espacio, alcanzado hasta 100.000 km. entre la Tierra y la Luna. Algunas logran estropear satélites artificiales.
 Las protuberancias pueden observarse durante los eclipses de Sol, como arcos de fuego en las proximidades del borde solar.
Se subdividen en dos tipos: protuberancias quiescentes cuando se levantan y evolucionan muy lentamente; protuberancias eruptivas, cuando se producen en el lapso de pocas horas. Estas últimas a menudo están asociadas con los Relumbrones solares.

De vez encuando aprecen en la superficie del astro unos puntos oscuros; son las manchas solares, que surgen de un modo repentino, sin que las preceda ninguna señal. Se desplazan por la fotosfera a gran velocidad, como torbellinos, arrancando a su paso masa de materia solar que lanzan hacia el espacio. Son regiones del tamaño de planetas que aparecen en la “superficie” del Sol. Son “oscuras” en contraste con la brillante cara del sol porque son más frías que las áreas alrededor de ellas.

Las manchas solares tienen una sección externa más clara llamada, Penumbra, y una región central oscura llamada, Umbra. Se forman durante un período de tiempo que puede durar días ó semanas, y pueden persistir durante semanas.

Se supone que fue Galielo quien las vio por primera vez en julio o agosto de 1.610.

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