DESDE EDÉN HASTA EL JARDÍN


El jardín,

al igual que lo ha sido la arquitectura, la música, o cualquier otra manifestación cultural,

formó y forma parte de conceptos, estilos de vida y expresiones,

con significados diferentes según el medio o la región en que se manifiesta.

Así, un jardín no simboliza lo mismo para el habitante de una tierra de vegetación exuberante,

que para un nómada del desierto o nativo de zonas áridas.

Igualmente, la filosofía y la religión imprimieron su sello, muy especialmente en las regiones orientales.

El  EDÉN  (PLACER)

Es la región en la que el Creador dispuso un parque o jardín

como hogar original para la primera pareja humana.

EL  PRIMER  JARDIN …

  EL  EDÉN

La palabra Edén suele ser utilizada como sinónimo de Paraíso. Sin embargo, la palabra «Paraíso» originalmente se refiere a un bello jardín extenso; mientras que «Edén», es una palabra de origén  acadio (un pueblo de estirpe  semita), cuyo significado se refiere a un lugar que es puro y natural.

Así, Edén se refiere más bien a una región geográfica, mientras que el Paraíso se refiere a un lugar más específico (un huerto o jardín situado en la parte oriental de dicha región).

HISTORIA

En la Biblia se indica que el Edén es un huerto o jardín que habría existido (al oriente), indicando su existencia en una región que se hallaría en el  Cercano Oriente. Igualmente se dice que de él salía un río que se dividía en cuatro, llamados:  río Pisón, que se dice, rodeó toda la tierra de  Havila; el río Gihón, que habría rodeado toda la tierra de Cus (Etiopía); el río Hidekel (río  Tigris); que iría al oriente de Asiria; y el río  Éufrates.

En el jardín del Edén Dios habría colocado dos árboles especiales, llamados el  el árbol de la ciencia del bién y el mal y el  árbol de la vida; y, además, en este huerto, Dios habría colocado a  Adán y Eva, para que vivieran. En este lugar, Dios le otorgaría al hombre todo aquello que necesitase para tener gozo, placer y armonía, de este modo no le faltaría nada.

Aquí también Adán y Eva desobedecieron a Dios y comieron la fruta del Árbol de la ciencia del bien y del mal. Fueron maldecidos por su desobediencia: él trabajaría con el sudor de su frente, ella daría a luz con dolor y la culebra reptaría.

Luego fueron expulsados para evitar que el hombre alcanzara la vida eterna, pues ya tenía conocimiento del  bien y el mal al igual que la mujer provocó al hombre para que comiera del fruto del conocimiento.

El que se diga que el jardín estaba “en Edén, hacia el este”, debe indicar que ocupaba solo una porción de la región llamada Edén. Sin embargo, después se le llama “el jardín de Edén”, y en textos posteriores se le denomina “Edén, el jardín de Dios”  y “el jardín de Jehová”.

La Versión de los Setenta tradujo la palabra hebrea para “jardín” (gan) por la palabra griega  – padeisos -.

A este hecho se debe la asociación de la palabra española “paraíso” con el jardín de Edén. En el Génesis sedice que “Jehová – Dios procedió a tomar al hombre y a establecerlo en el jardín de Edén”. Estas palabras no significan que la creación del hombre se efectuó fuera del jardín, sino simplemente que Dios ‘tomó’ al hombre en el sentido de que lo formó y creó de los elementos de la tierra, y luego lo dejó en el jardín en el que tendría que vivir.

La asignación de trabajo del hombre era cultivar y cuidar del jardín.

Entre los árboles y las plantas de Edén se hallaban todas aquellas especies que embellecían el paisaje, así como las que proveían alimento en amplia variedad. Este hecho por sí solo indica que el jardín debió tener una extensión considerable.

Existía una gran variedad de vida animal en el jardín. Dios puso ante Adán “todos los animales domésticos y las criaturas voladoras de los cielos y toda bestia salvaje del campo”, y una de las primeras tareas de Adán consistió en poner nombre a todos ellos.

Las aguas del río “que procedía de Edén” regaban el suelo de Edén. El hecho de que el hombre estaba desnudo permite suponer que el clima era templado y agradable.

DEL  EDÉN  AL  JARDÍN ACTUAL

SIMBOLISMO:

A lo largo de toda la lírica medieval, desde los poemas arábigo-andaluces hasta los lays caballerescos, la imagen del jardían arrastra un contenido simbólico semejante al que podemos detectar en las filosofías místicas orientales.

El jardín es, en todas ellas, un espacio espiritual en el que surge la belleza por el dominio trascendente de una naturaleza a la que se le ha arrancado su secreto.

Poseer un jardín, por lo tanto, es estar en posesión del gran misterio cósmico, conocer las leyes del universo y transformarlas o cumplirlas con absoluta conciencia de lo que son y de sus posibilidades de transforamción en beneficio del sabio y de la Humanidad a la que el sabio se debe fundamentalmente. Tal vez por eso, la imagen del jardín sirve siempre, en ese contexto de mísitca lírica, como fondo de una invitación íntima, individual o colectiva, para hacer partícipe al prójimo de los bienes conseguidos gracias al conocimiento..

Del mísmo modo, este jardí simbólico – y, por imitación, el jardín real – ha de rodearse de una alta tapia que lo oculta a la curiosidad malsana de quienes  sólo saben ver el fenómeno sin escudriñar en los motivos profundos de su belleza. Pues el jardín del que ha alcanzado el conocimiento es un trasunto del Edén creado por la divinidad al principio de los tiempos, una muestra de la armonía trascendente de una naturaleza tal como el sabio ha logrado re-crearla.

El jardín nace cuando se busca la satisfacción corporal y espiritual inspirada por la presencia de la vida vegetal en un espcacio recogido y pacífico pero también bajo un planteamiento mucho más práctico, al  como la producción de palantas, frutas, hortalizas o hierbas medicinales.

Un jardín (del francés jardín, huerto), es una zona del terreno donde se cultivan especies vegetales, con posible añadidura de otros elementos como fuentes o  esculturas, para el placer de los sentidos. En castellano se llamaba antiguamente huerto de flor para distinguirlo del huerto donde se cultivan hortalizas. La adopción de la palabra francesa hizo más fácil la distinción entre uno y otro vocablos.

Hacer estos huertos sin finalidad económica, únicamente por goce estético, arrastra una larga tradición, y ya eran famosos los  Jardines Colgantes de Babilonia, considerados como una de las  maravilla del mundo antiguao, lo que denota que estos espacios de ocio tienen desde entonces una larga tradición.

Un jardín puede incorporar tanto materiales naturales como hechos por el hombre. Los jardines occidentales están casi universalmente basados en las plantas. Sin embargo, algunos tipos de jardines orientales, como los jardines Zen, apenas las usan o, no las usan en absoluto.

Los parques zoológicos, que exhiben animales en hábitats naturales simulados, eran antiguamente llamados jardines zoológicos.

La  jardinería es el arte de crear estos espacios, y acompaña a la arquitectura, puesto que son un complemento de los edificios e, incluso, a menudo tienen construcciones en su diseño.

A lo largo de la Historia los jardines han variado no solamente en sus estilos sino que también en relación a las especies. La ingeniería genética y el desarrollo de los viverista han aportado gran diversidad de variedades híbridas adaptadas a requerimientos del diseño. También la corriente ecológica planifica un jardín teniendo en cuenta las plantas autóctonas de la región, permitiendo así el buen manejo de la biodiversidad existente.

 HISTORIA DE LA JARDINERIA

La jardinería  se puede considerar como la expresión estética de la belleza a través del arte y la naturaleza, un despliegue de gusto y estilo de la vida civilizada, la expresión de una filosofía individual o cultural y, en ocasiones, una demostración de status  u  orgullo nacional en paisajes privados o públicos.

Aunque el cultivo de plantas para la alimentación se remonta milenios atrás en la historia, las primeras evidencias de jardines ornamentales se encuentran en las pinturas de las tumbas  egípcias del año 1500 a.d.C., en las que se representan estanques con flores de loto rodeados por hileras de acacias y palmeras.

Pérsia también posee su propia y antigua tradición en jardinería: se dice que Darío el Grande poseyó un “jardín paradisíaco” y los jardines colgantes de Babilónia, que Nabuconodosor II ordenó construir fueron conocidos como una de las siete maravillas del mundo

La influencia se extendió a la Grecia post-alejandrina, donde alrededor del año 350 d.C. existían jardines en la Academia de Atenas, aunque el concepto de jardín griego era más religioso que de esparcimiento, por lo que preferían las largas avenidas plantadas de árboles donde se intercalaban estatuas a jardines proyectados. Se cree que Teofrasto, que realizó escritos sobre  botánica, recibió en herencia un jardín de  Aristóteles. También Epicuro poseía un jardín, por donde paseaba e impartía sus enseñanzas y el cual legó a Hermarcus de Mitileno. Alcifrón menciona también jardines privados.Los jardines antiguos más sobresalientes en el mundo occidental fueron los de  Ptolomeo, en Alejandría, y la afición por esta práctica fue llevada a  Roma por Lúculo. Los frescos de Pompeya atestiguan su posterior y elaborado desarrollo y los romanos más acaudalados construyeron inmensos jardines con fuentes, setos y rocallas, muchas de cuyas ruinas se pueden ver todavía, como la Villa de Adriano.

Después del Sglo IV,  Bizancio y los árabes en España mantuvieron viva la práctica de la jardinería. El concepto islámico del jardín es la representación terrenal del paraíso que el Corán promete a sus fieles: el eje central son fuentes o largas acequias por donde fluye el agua a través de surtidores, flanqueadas por árboles frutales. Los jardines de la Alhambra y el  Generalife en  Granada y el Patio de los Naranjos en la Mezquita de Córdoba son dos ejemplos de este tipo de jardines.

Por esta misma época también había surgido en  China el arte de la jardinería, pero con una concepción muy diferente: la visión de un jardín como lugar de aislamiento y contemplación de los elementos naturales, la tierra y el agua. Principios fundamentales en el  taoísmo.

En Japón se desarrollaron con un estilo propio, creándose como aristocráticos paisajes  minimalistas denominados taukiyama y, paralelamente, como austeros jardines Zen de los templos, los hiraniwa; aunque ambos tipos incorporaron elementos de los jardines chinos.

El jardín Zen, – no tiene plantas – o – no necesita tenerlas -, sino arena y alguna piedra. Pero habrá necesitado del saber del iniciado para convertirse en objeto de meditación conpartida.

En el siglo XIII la jardinería revivió en  Europa en Languedoc y la  Isla de Francia y a comienzos del Renacimiento surgieron los jardines de estilo italiano donde, en detrimento de las flores se utilizaba especies de arbustos como el boj y el  mirto que se esculpían en variadas formas. En el siglo XVI la Corona española construyó los primeros espacios públicos, jardines o parques arbolados destinados al paseo a pie y en coches de caballos, en forma de alamedas con fuentes, bancos y monumentos, entre los primeros y el más antiguo conservado es la Alameda de Hércules de Sevilla (1574).

En la  Francia de finales del siglo XVI se desarrollaron los parterres franceses alcanzando su punto álgido con  André de Notrê. Este arquitecto, partiendo del estilo italiano impuso una concepción del jardín en el que crea espacios abiertos con parterres estilizados de pronunciadas formas geométricas. Las residencias reales francesas de Saint Cloud,     Marly y  Versalles son claros ejemplos de este estilo y los jardines de Aranjuez y La Granja de San Ildefonso serían el exponente español de no haber sido alterados por la tradición mediterránea que mantuvieron los árabes en España, manifiesta en una mayor sobriedad que los reyes españoles impusieron, con espacios más íntimos, con celosías, patios y setos, lo que supone una adaptación más adecuada al clima seco y cálido de la Meseta castellana.

Los jardines paisajistas ingleses surgieron con una nueva perspectiva en el siglo XVIII, la anticipación del Romantisismo se plasmó en ellos volviendo a las formas naturales, donde se mezclaban en aparente anarquía pequeños conjuntos boscosos con parterres llenos de flores y cuevas bajo colinas artificiales, creando juegos de luz y sombra que los envolvían de un carácter fantástico y melancólico.

El convulso siglo XIX trajo una plétora de revivificaciones históricas junto con la romántica jardinería de estilo campestre, la mosaicultura, que consistía en crear dibujos de variados diseños con flores y plantas y el modernismo español, que surge únicamente en Cataluña representado por el arquitecto Antonio Gaudí.    

El siglo XX introdujo la jardinería en la planificación urbanística de las ciudades. Así se empieza a demandar a los gobernantes acciones ecológicas en las zonas urbanas, y que se preste cada vez más atención al acotamiento de espacios para zonas verdes parques y jardínes públcos, en los lugares de mayor extensión y calidad escénica,  fauna,  flora u otras características relevantes.


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