CHARTRES Y LOS CABALLEROS TEMPLARIOS

 
 

 

La catedral de Chartres guarda muchos Pequeños miserios, entre los que se incluye el significado de la gran losa rectangular, colocada oblicuamente respecto, de las demas, en el ala occidental del crucero sur.
Amediados del solsticio de verano, un rayo de sol atraviesa un cristal transparente de la vidriera policromada de San Apolinar e ilumina exactamente  un visible saliente de la losa.
Resulta evidente que aquí se ha planteado una colaborazión deliberada  entre astrónomo, geómetra, vidriéro y constructor.
El plano de la catedral se diseñó sin duda con proporciones que seguían la ley del número de oro , “1616”. Las distancias entre los pilares y las longitudes de la nave, los cruceros y el coro, son todas multiples de este “número de oro”. 

 
 
 

  Pintura de la Catedral de Chartres (Jean- Baptiste-Camillé Museo del Louvre París Francia)

 
La ciudad de Chartres se extiende, junto al río Eure, en una fértil llanura a unos 90 km de París. Su catedral es una de las más veneradas y misteriosas, entre otras razones, por el lugar donde se alza. Antes aún de que los galos y los celtas prosperaran en esta parte de Europa,  los constructores de círculos megalíticos como el de Stonehenge habían estado allí, erigiendo un dolmen y un pozo dentro de un montículo.
El dolmen – dos o tres piedras sin tallar que sostienen una gran roca plana – creaba una cámara protegida, de altura suficiente para que un hombre pasara por ella. Se creía que esta cámara alojaba un punto de poder, un importante foco de energía que emanaba de la tierra. Estas corrientes telúricas, que se acrecentaban o menguaban con las eestaciones, revitalizaban a todo el que tomase contacto con ellas. Así pues, el montículo, el pozo y el dolmen fueron venerdos como terreno sagrado.
Mas tarde, los druidas, sacerdotes celtas de la Galia y Bretaña, establecieron una escuela en Chartres, y el lugar se convirtió en un centro de enseñanza druídica. El montículo y el dolmen adquierieron nuevo significado; informados por una visión profética de que una virgen daría a luz un niño, los druidas tallaron en un tronco de peral una imagen de esta virgen, con el niño sentado en sus rodillas. Los druidas instalaron la imagen junto al pozo y el punto de poder del dolmen, y la llamaron la Virgen Bajo la Tierra. La inscripción fué trocada luego por la de Virgini Parturae, la Virgen que Será Madre.
Cuando los primeros cristianos llegaron a Chartres en el siglo III, encontrándose con la estatua de la virgen, ennegrecida por los años e instalada en una gruta, la adoraron como la Virgen Negra y construyeron una iglesia dedicada a la Virgen, como lo están todas las demás iglesias y catedrales que se levantaron allí posteriormente. Al lugar donde se encontró la imagen lo llamaron  la Gruta del Druida y lo destinaron a cripta de la iglesia. Se ignora la razón de que el pozo recibiese el nombe de Pozo de los Fuertes.
En total hubo seis iglesias sucesivas; el fuego destruyo las cinco primeras, pero siempre se levantaba una nueva para celebrar la fe y la energía inagotable de lugareños, peregrinos, constructores y arquitectos.  Con todo, la erección de la sexta y definitiva , la catedral gótica que aún sigue en pie, está envuelta en el mistério. No existen datos coherentes sobre la planificación y la ejecución de una de las mayores obras maestras de la aquitectura mundial.  
 
 

 ¿ DE  DONDE  PROVENIAN  LOS  CONOCIMIENTOS  PARA  CONSTRUIRLA ?

 De los fragmentos de información disponibles se desprende una historia asombrosa. Comienza con san Bernardo de Claraval, fundador de la orden cisterciense, quien instó a nueve caballeros de Francia a abandonar sus posesiones mundanas y partir en busca de los secretos que se creían enterrados en el Sancta Sanctorum del templo de Salomón, en Jerusalén. Adquirieron renombre como caballeros templarios, pasaron casi diez años en Tierra Santa y regresron a Francia en 1128, tan misteriosamente como habían partido.
En esta época comenzo a florecer la arquitectura gótica, pero nadie sabe dónde y cuándo se plantó la semilla de la misma. ¿Habían descubierto los templarios la clave de algún conocimiento arcano? ¿Volvieron a Francia con secretos que pusieron en practica con la ayuda de los cistercienses? ¿Fue el estilo gótico – del que  Chartres es uno de los más bellos frutos- resultado directo de la búsqueda de los templarios?
Ha habido mucha controversia sobre estos temas, pero la verdad sigue coculta. ¿Es posible que los templarios encontraran los restos del arca de la alianza de Moisés, o los secretos encerrados en ella, es decir, la ley divina que rige números, pesos y medidas.
Se habrían necesitado muchos años de estudio y las mentes mas brillantes de la orden cisterciense para descifrar tales secretos y deducir los principios de geometria sagrada codificados en ellos. En cualquier caso, parece indudable que cuando un incendio destruyó casi toda la primera catedral de Chartres en 1194 ( aun cuando no la túnica de la Virgen ), los cistercienses estaban suficientemente documentdos como para poner en práctica los principios de construcción sagrada.
En treinta años, albañiles, vidrieros, escultores, geómetras, astrónomos y otros especialistas crearon un santuario tan increíble que pocas personas podían entrar en él sin conmoberse, pues sus proporciones, orientación, situación y simboliso estaban calculados para estimular la psique y relajar el espíritu.
El centro sacro de la catedral se sitúa entre el segundo y el tercer intercolumnios del coro, emplazamiento del altar original hasta que se erigió el nuevo es el siglo XVI.  Unos 37 metros debajo de este punto se halla el nivel del agua del pozo; a igual distancia hacia arriba se encuentra el pináculo de la bóveda gótica, cuyas ojivas cruzadas están tan perfectamente proporcionadas que no parecen soportar peso alguno.
 
 

¿PORQUE CHARTRES ES  UN CENTRO DE PREGRINACION?

 La catedral es un foco de acción espiritual. Se afirma que detenta el poder de trasformar a las personas, trasportándolas a un estado espiritual más elevado. Los peregrinos que entraban a la catedral por el gran pórtico occidental experimentaban la necesidad de enderezase, con la cabeza erguida, pues el diseño interior de la catedral parece ejercer un efecto papable de levantamiento de cuerpo, como si se lo preparara para las emanaciones  telúricas provenientes de abajo y la inspipración divina que llega de arriba.
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Los peregrinos avanzaban descalzos por la nave, hasta el laberinto de 13 metros de diámetro gravado en las losas del suelo. Bailando hasta llegar al cento – un ritual muy común en las cuatro ferias anuales de la Virgen -, el peregrino se hacía paulatinamente más sensible al poder acumulado en la enorme cámara de la catedral.
Al llegar al punto central del crucero, el peregrino recibía toda la fuerza alquímica de la luz que emanaba de las tres vidrieras policromadas; y si experimentaba toda la sensualidad de la catedral; ello se debía a que sus sentidos corporales aprehendían todas las proporciones geométricas y musicales, todos los números y las líneas expresados en el interior del edificio. Pues el peregrino no acudía únicamene a adorar a Nuestra Señora la Virgen, arrodillándose ante ella, sino a elevar la concienca por mediación suya, para reponer energía espiritual y refrescar el alma.
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Estos son los poderes ocultos de estas inmensas catedrales por las cuales, hoy en día ninguno de nosotros sabremos andar y sentir esos efluvios teluricos que existen dentro de ellas.

 DANZA SAGRADA EN EL LABERINTO 

En los tiempos de auge de las catedrales góticas, cuando casi todas ellas lucian en el crucero el laberinto que hoy queda en Chartres y en muy pocas catedrales mas, se llevaba a cabo una danza sagrada y ortodoxa que se iniciaba de este modo :

Todos agarrados de las manos, con el obispo a la cabeza, recorrian serpentariamente, los pasos que marcaba el laberinto. Al final,  cuando el oficiante había llegado al centro – cielo, la serpiente se abría en círculo que rodearía al laberinto, en cuyo centro quedaría el director de la danza para dirigir desde allí la rueda humana que culminaría en oraciónes mantricas.

En la epístola de San Agustín a Carelius, leída en el segundo consilio de Nicea, se describe un rito así, en el que el oficiante, de pié en el centro del circulo formado por todos los asistentes, recitaban una salmodia a laque todos los demás responderían con el  << Amén >> :

Nos ordenó, pués, colocarnos en círculo, tomándonos de las manos y, de pie en el centro, nos dijo:

 << “Respondedme, Amén”, y comenzó a cantar un hímno que decia :  “Gloria a Dios nuestro Padre”. Y girando en circulo, respondimos : “Amén”,  “Quise ser lavado y fuí lavado”.  “Amén”. “Quiso ser salvado y fué salvado”. “Amén”. “La gracia danza; yo he querido cantar, danzad todos vosotros”. “Amén”. “He querido llorar, lamentaos todos”. “Amén”. “El número doce canta allá en lo alto”: “Amén”. “El número ocho canta alabanzas con nosotros”. “Amén”. “Allá en lo alto, el Todo participa de nuestra danza”. “Amén”. “El que no danza desconoce lo que sucederá”. “Amén”… >>

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“ En el éxtasis del baile, el hombre cruza el abismo entre este y el otro mundo…

Cabe suponer que la danza en círculo ya existía de forma permanente en la cultura paleolítica, el primer estadio perceptible de
civilización humana.“

Curt Sachs, World History of de Dance.

 
 
 
 

MISTERIOS DE CHARTRES

LA VIRGEN

La catredral de Chartres es famosa por sus vidrieras policromadas y por su devociòn a la Virgen  María.

Ambos aspectos se conjugan en una notable vidriera del sigo XII.  Notre-Dame -de-la-Belle-Verriére.  Pieza central de una de las ventanas del coro.

La Virgen aparece sentada en un trono, con el Niño Jesús en su regazo.

Al igual que la túnica que llevaba Maria cuando nació Jesús, donada a la catredral en 876 por el nieto de Carlomagno,

esta vidriera escapó milagrosamente al incendio de 1194, que destruyó la primera catedral.

 

LOS CABALLEROS TAMPLARIOS

Los Templarios eran una orden religiosa con votos de castidad, pobreza y obediencia, formada por un grupo de nobles dirigidos por un Gran Maestra.

La orden, fundad en 1118, oficiaba en iglesias y hospitales de toda Europa, pero su principal misión era defender el reino de Cristo y, en especial, Jerusalén.

Pronto se convirtieron en una de las sociedades secretas más poderosas de Europa,

lo cual impulsó al rey Felipe- el Hermoso- de Francia a erradicar la orden unos 200 años después de su fundación.

 

EL FAVORITO DE LA VIRGEN

San Bernardo de Claraval (1090-1153).

En 113 ingresó en el monasterio de Cíteaux, cuyo abad era el inglés Stephen Herding, y en compañía de este fundó la orden cisterciense.

Bernardo era un ferviente adorador de la Virgen María, segun la tradición

un día que estaba rezando ante su inagen, la Virgen, le amamantó con tres gostas de leche de su pecho.

 
 

 

 

 QUIEN ERA BERNARDO DE CLARAVAL  –  IMPULSOR DE LA ORDEN TEMPLERIA

 Bernardo de Claraval (en francés: Bernard de Clairvaux) Castillo de Fontaine-lès-Dijon, Borgoña, 1090 – Monasterio de Claraval; 20 de agosto de 1153 , monje cisterciense francés y abad del monasterio de Claraval.
Con él, la orden del Císter se expandió por toda Europa y ocupó el primer plano de la influencia religiosa. Participó en los principales conflictos doctrinales de su época y se implicó en los asuntos importantes de la Iglesia. En el cisma de Anacleto II se movilizó para defender al que fue declarado verdadero Papa, se opuso al racionalista Abelardo y fue el apasionado predicador de la segunda Cruzada.
Es una personalidad esencial en la historia de la Iglesia católica y la más notable de su siglo. Ejerció una gran influencia en la vida política y religiosa de Europa
Sus contribuciones han perfilado la religiosidad cristiana, el canto gregoriano, la vida monástica y la expansión de la arquitectura gótica.
La Iglesia católica lo canonizó en 1174 y lo declaró Doctor de la Iglesia en 1830.
Sus contribuciones han perfilado la religiosidad cristiana, el  canto gregoriana, la vida monástica y la expansión de la arquitectura gótica.
La Iglesia católica lo  canonizó  en 1174 y lo declaró Doctor de la Iglesia en 1830.

 

Organización de la Orden del Temple

En el año 1099, los cruzados recuperaron Jerusalén y los lugares santos de Palestina. Los peregrinos eran atacados y robados en los caminos. Algunos caballeros decidieron prolongar su voto y dedicar su vida a la defensa de los peregrinos. En 1127, Hugo de Payens solicitó al papa Honorio II el reconocimiento de su organización. Recibieron el apoyo del abad Bernardo de Claraval, sobrino de uno de los nueve Caballeros fundadores y a la postre quinto Gran Maestre de la Orden, André de Montbard.  Así, se reunió un concilio en Troyes para regular su organización.

Los primeros Caballeros  del Temple: Godof ,Hugo de Payns, Redo de Saint-Omer, Godofredo Bisol, Payén de Mont-Didier, Archembaud de Saint Aignant, Gondemar, Andrés de Montbard, Hugo de Champagne,Jacques de Rossal.

En el concilio, solicitaron a Bernardo que redactase su regla, que fue sometida a debate y con algunas modificaciones fue aprobada. La regla del Temple fue pues una regla cisterciense, pues contiene grandes analogías con la misma; no podía ser de otra forma ya que el abad era su inspirador. Era típica de las sociedades medievales, con estructuras jerarquizadas, poderes totalitarios, regular la elección de los que mandan y estructurar las asambleas para asistirlos y, en su caso, controlarlos. Después de esta primera redacción, hubo una segunda debida a Esteban de Chartres, Patriarca de Jerusalén, denominada regla latina y cuyo texto se ha mantenido hasta nuestros días.

Bernardo escribió en 1130, el Elogio de la Nueva Milicia Templaria, que asoció a los lugares de la vida de Jesús con infinidad de citas bíblicas. Intentó equiparar la nueva milicia a una milicia divina: Aspira esta milicia a exterminar a los hijos de la infidelidad…combatiendo a la vez en un doble frente: contra los hombres de carne y hueso y contra las fuerzas espirituales del mal.
 
 

LA  ORDEN  DE  LOS  CABALLEROS  TEMPLARIOS

La Edad Media se caracterizó por el poderde los Señores Feudales en el plano político y por el inmenso prestigio de la Iglesia católica que unificó a los distintos reinos bajo su fe. La cristiandad reconoció en la Iglesia esta autoridad enorme, que trascendía el ámbito religioso.

El  ambiente medieval era de guerra y de tensiones, mezclado con sentimientos religiosos, que originaron la concurrencia de los fieles a peregrinaciones, sobre todo a Jerusalén y a Santiago de Compostela.

Cuando Jerusalén cayó en poder de los turcos, el Papa Urbano II, expresó en el Concilio de Clermont celebrado en noviembre del año1095, la necesidad de rescatar Jerusalén. Ese fue el origen de la Primera Cruzada, impulsada por un sentimiento religioso, pero también por ansias de riquezas. Esta Primera Cruzada tuvo el éxito esperado, y el Reino de Jerusalén se reconquistó para la cristiandad, coronando como Rey, a Balduino I.

Es en este contexto histórico que se creó la Orden que nos ocupa. Su principal fundador fue Hugo de Payens, junto a otros nueve caballeros franceses. Tuvo su nacimiento en Jerusalén, bajo el nombre de Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, en el año 1118, en plena Edad Media. Fijaron su sede en el Templo de Salomón, por lo que también se los conoció como Caballeros del templo de Salomón o Caballeros Templarios, aludiendo al templo. Su finalidad era proteger Jerusalén y los caminos que llevaran hasta ella, a los devotos cristianos, asolados por ladrones. La aprobación pontificia de la Orden, fue otorgada por el papa Honorio II, en el año 1128.

Apoyados por las cortes europeas, y por el abad San Bernardo de Claraval, perteneciente a la severa orden del Císter, se convocó en Francia, el Concilio de Troyes, que estableció la reglamentación de la acción y vestimenta de los Templarios. Esta se componía de un hábito blanco al que luego, en 1147, se le adicionó la cruz griega de ocho puntas y color rojo, autorizada por el Papa Eugenio III.


Las reglas eran: combatir contra los herejes aún en inferioridad de condiciones, por ejemplo, tres contra uno. El ataque contra los no herejes, solo debía efectuarse luego de la tercera agresión. Imponía la triple flagelación cuando se cometiera una falta. Tres veces por año, se debía comulgar.

Los Caballeros Templarios recibieron grandes privilegios, dependiendo solo de la autoridad papal, y no de los Obispos. La Orden contaba con capellanes y sacerdotes propios. Tenían derechos sobre los territorios conquistados en Tierra Santa, a los que accedían, ya que eran monjes guerreros que combatían de a pares, y podían construir sus propias iglesias y fortalezas. Podían recaudar bienes como limosnas (óbolos) y no estaban sujetos a la jurisdicción civil ni a la eclesiástica. Eran muy respetuosos de los musulmanes, y sus creencias, aunque peleaban ferozmente contra ellos en los campos de batalla, con una férrea disciplina y organización.

Pronto crecieron en número y poder, y hacia mediados del siglo XII habían extendido su accionar por España y Portugal, donde colaboraron en la Reconquista, recibiendo tierras en compensación. También actuaron en Alemania, Francia y el Reino Unido. En Polonia su actividad se desarrolló a partir del siglo XIII.

Económicamente llegaron a controlar las actividades comerciales con Tierra Santa, actuando a través de encomiendas, que se depositaban en ese lugar a nombre de los Templarios y retirándolas por otras encomiendas en el lugar de destino, pagando a la Orden, una comisión. La letra de cambio tuvo su origen en esta práctica. Fueron banqueros realizando empréstitos incluso a la realeza. Su poder económico creció vertiginosamente al igual que el militar, siendo en el siglo XII, dueños de gran cantidad de embarcaciones, castillos y fortalezas. En su arquitectura predominó el arte gótico.

En el año 1244 la prosperidad de la Orden sufrió un gran traspié. Jerusalén volvió a caer en manos de los árabes, y debieron mudarse a San Juan de Acre.

La Séptima Cruzada significó una nueva gran derrota cristiana. Luis IX de Francia la dirigió hacia Egipto, y cayó prisionero. El rescate por su liberación, fue abonado por los Templarios.

Cuando en el año 1291, su nuevo lugar de residencia (San Juan de Acre) también pasó a manos musulmanas, debieron fijar su nueva sede en la isla de Chipre, que adquirieron en propiedad. Desde allí intentaron reanudar el sistema de Cruzadas pero no consiguieron apoyo de los reyes europeos.

Felipe IV de Francia (1268-1314) apodado “el Hermoso”, se preocupó por sanear las finanzas francesas, y uno de sus deudores más importantes eran precisamente los Templarios, que como ya dijimos, habían abonado el rescate que permitió la liberación de su abuelo Luis IX , cuando fue hecho prisionero luego de la VII Cruzada. Además, tenía la pretensión de limitar el inmenso poder religioso en general, y de los Templarios en particular, que obstaculizaban su propósito de crear un estado  poderoso.

Ayudado por el canciller Guillermo de Nogaret, y con las acusaciones de un espía llamado Esquieu de Floyran, convencieron al Papa Clemente V, logrando formar un proceso contra los Templarios acusándolos de herejes, de sodomía, de escupir la Cruz de Cristo, y de sacrilegio, entre otros pecados. El juicio estuvo en manos de los monjes dominicos.

El 13 de octubre de 1307 sería un fatídico día para la Orden. El Gran Maestre de ese entonces, Jacques de Molay, y 140 templarios fueron privados de su libertad y obligados a confesar las imputaciones que se les adjudicaban bajo amenaza de torturas o aplicándoselas si se negaban a confesar, todo esto sin el permiso del Papa que repudió el procedimiento. El proceso se reabrió un año más tarde, dirigido por el Papa. Por la bula Vox Clamantis del 22 de marzo de 1312, se ordenó la disolución de la Orden, pero no su condena, por la falta de pruebas fehacientes de los hechos denunciados.

El Papa exigió al Gran maestre, que residía en Francia, un arrepentimiento público en la catedral de Nôtre-Dame de Chartres. Sin embargo el acusado desconoció los cargos por los que había confesado y proclamó la inocencia de la Orden en forma pública.

Esta manifestación le valió la dura condena de ser quemado por hereje, junto a otros miembros de la Orden, el 18 de marzo de 1314, donde el mártir elevó una plegaria a Dios pidiéndole la justicia divina, que no tardó en caer sobre sus verdugos, ya que todos ellos perecieron trágicamente, poco tiempo después. La leyenda sobre los tesoros de la Orden, que nunca se encontraron, inspiraron, relatos y películas.

En el resto de Europa si bien no fueron juzgados con tanta severidad, la Orden fue disuelta, y sus bienes fueron adquiridos por los estados a los que pertenecían, y por la Orden de los Hospitalarios. En Portugal se los protegió cambiándoles el nombre, con consentimiento real, pasaron a llamarse Caballeros de Cristo. En España, se incorporaron a otras órdenes, y en Alemania, pasaron a integrar la Orden de los Caballeros Teutónicos.

El Pergamino de Chinon, de agosto de 1308, donde consta la absolución por parte del Papa Clemente V a los templarios, junto con otros documentos sobre el tema, forma parte del libro “Processus contra Templarios” publicado por el Vaticano recientemente.



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comentarios
  1. Leo dice:

    Me encanta la perspectiva desde la cual abordas la catedral de Chartres, aportando unas claves importantisimas que se suelen pasar por alto como la historia del enclave en el que está edificada, que seguro que tiene unas cualidades telúricas muy especiales para que le dieran desde siempre tanta importancia.

    • Sirelia dice:

      Agradezco tu comentario. Y si tienes razon el enclave es muy importante pero lo que mas me maravilla es la ruta a seguir dentro de la propia catedral, tengo entendio, por lo que he leído, que si la haces como se debe puedes sentir ese poder que tíene en sí Chartres.

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