LA PRINCESA HITOMARU

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Detrás del santuario del dios Tatsumikojin, en el valle de Ougigayatsu, se encuentra el túmulo en menoria de la princesa Hitomaru, que murió de tristeza por un amor desleal.

Hotomaru era hija del noble Kajiwara no Kagekiyo y después de la muerte de su padre entró como vestal en el santuario de Hachimangu, donde se esmeró en el aprendizaje de sus recién adquiridos deberes en las ceremonias religiosas, entre ellas las danzas rituales.

Cierto día, un noble de la corte de Kioto, que se encontraba como escribano al servicio del shogun, la vio por primera vez en una de estas danzas y se enamoró perdidamente de ella.

Hitomaru rechazó sus cartas de amor repetidas veces, pero la habilidad del joven  cortesano con las palabras era  tal que logró cambiar su corazón y, al final, aceptó recibirlo en secreto en sus aposentos privados.

Ataviado con las sedas má suntuosas y aceretadas combinaciones de ricos colores que realzaban su gran apostura, supo conquistar el amor de la princesa y en días ambos intercambiaron promesas de amor eterno.

Sin embargo, pocos  días después el cortesano fue llamado de vuelta a Kioto y, en la despedida, juró a Hito-maru que enviaría un cortejo para buscarla tan pronto  como fuera posible.

Confiando en las promesas de su enamorado, Hotamaru esperó día tras día en vano. Pasaron las semanas, los mese y los años sin que llegara el prometido cortejo que le probaría la sinceridad de ese amor.

Poco a poco, la ilusionada espera se convirtió en tristeza y resentimiento. Cierto  día, Hotamaru se quitó la vida  ahogándose en un estanque cercano al templo. Pero su espíritu, lleno de rencor, se convirtió en una serpiente, que arrastraba hacia el fondo a toda doncella que se aproximase a la orilla. Para aplacar su ira, los monjes de Hachimangu construyeron un túmulo funerario, que hasta hoy se conoce vomo Hitomarutsuko.

En cuanto al cortesano de Kioto, su regreso fue acompañado de una brillante carrera que aumentó su prestigio en palacio en los años siguientes. Pero cierto día cometió un error tan nefasto que fue destituido. Privado de su puesto, perdió la razón y murió pocos años después, evocando el nombre de Hotomaru e implorando su perdón.

Entonces su familia supo que la repentina desgracia del joven cortesano fue causada por el rencor de Hotomaru y así partieron hacia Kamakura para visitar el túmulo de la princesa. Y continuaron haciendolo durante muchos años.

Se decía que los alrededores del estanque donde murió Hitomaru tenían una maldición, y permacecieron durante varios siglos baldíos, ya que cualquier intento de cultivar la tierra o construir un edificio terminaba en una tragedia.

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Frío corazón
Fue breve felicidad
Hoy quedan ruinas

的頻道

– FANNY JEM WONG –

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