TINÚVIEL & BEREN

Esta es una bella historia  élfica  de amor…

  Un  cuento largo del que no se sabe el fin;  y no hay nadie en estos días

que recuerde tal como lo contaban antaño.

Es una historia hermosa, aunque triste, como todas las historias de amor,

y sin embargo quizá alivie vuestros corazones …

La historia es contada en forma de canción

en el estilo en que los Elfos llaman ann-thennath y dice así …


as hojas eran largas, la  hierba era verde, las umbelas de los abetos altas y hermosas, y en el claro se vio una luz , de estrellas, en la sombra centelleante.

Tinúviel bailaba allí, a la música de una flauta invisible, con una luz de estrellas en los cabellos, y en las vestiduras brillantes.

Allí llegó Beren desde los montes fríos, y anduvo extraviado entre las hojas, y donde rodaba el Río de lo Elfos, íba afligido a solas.

Espió entre las hojas del abeto y vió  maravillado unas flores de oro sobre el manto y las mangas de la joven, y el cabello la seguía como una sombra.

El encantamiento le reanimó los pies condenados a errar por las colinas, y se precipitó, vigoroso y rápido, a alcanzar los rayos de la luna.

Entre los bosque del país de los Elfos, ella huyó levemente con pies que bailaban, y lo dejó a solas errando todavía escuchando en la floresta callada.

Allí escuchó a menudo el sonido volante de los pies tan ligeros como hojas de tilo o la música que fluye bajo tierra y gorjea en huecos ocultos.

Ahora yacen marchitas las hojas del abeto, y una por una suspirando caen las hojas de las hayas oscilando en el bosque de invierno.

La siguió siempre, caminando muy lejos; las hojas de los años eran una alfonbra espesa, a la luz de la luna y a los rayos de las estrellas que temblaban en los cielos helados.

El manto de la joven brillaba a la luz de la luna mientras allá muy lejos en la cima ella bailaba, llevando alrededor de los pies una bruma de plata estremecida.

 

uando el invierno hubo pasado, ella volvió, y como una alondra que sube y una lluvia que cae y una agua que se funde era burbujas su canto que liberó la repentina primavera.

Él vió brotar las flores de los Elfos a los pies de la joven, y curado otra vez esperó que ella bailara y cantara sobre los prados de hierbas.

De nuevo ella huyó, pero él vino rápidamente, ¡ Tinúviel ! ¡ Tinúviel !.  La llamó por su nombre élfico y ella se detuvo entonces, escuchando.

Se quedó allí un instante, y la voz de él fue como un encantamiento el destino cayó sobre Tinúviel y centelleando se abandonó a sus brazos.

Mientras Beren la miraba a los ojos entre las sombras de los cabellos vió brillar allí en un espejo la luz temblorosa de las estrellas.

Tinúviel la belleza élfica, doncella inmortal de sabiduría élfica lo envolvió con una sombra cabellera y brazos de plata resplandecientes.

Larga fue la ruta que les trazó el destino sobre montañas pedregosas, grises y frias, por habitaciones de hierro y puertas de sombra y florestas nocturnas sin mañana.

Los mares que separan se extendieron entre ellos, y sin embargo al fin de nuevo se encontraron y en el bosque cantando sin tristeza desapareciéron hace ya muchos años.

a canción habla del encuentro de Beren, hijo de Barahir, y Lúthien Tinúviel. Beren era un hombre mortal, pero Lúthien era hija de Thingol, un rey de los Elfos, en la Tierra Media cuando el mundo era joven ; y ella era la doncella más hermosa que hubiese existido alguna vez entre todas las niñas de este mundo. Como las estrellas sobre la nieblas de las tierras del norte, así era la belleza de Lúthien, de rostro de luz.

En aquellos dias, el Gran Enemigo, de quien Sauron de Mordor no era más que un siervo, residia en Angband en el Norte, y los Elfos del Oeste que venían de la Tierra Media le hiciron la guerra para recobrar los Silmarils que él había robado, y los padres de los hombres ayudaron a los Elfos. Pero el Enemigo obtuvo la victoria y Barahir murió, y Beren, escapando de grave peligro, franqueó las Montañas del Terror y pasó al reino oculto de Thungol en la floresta de Neldoreth.

Allí descubrió a Lúthien, que cantaba y bailaba en un claro junto a Esgalduin, el río encantado; y la llamó Tinúviel, es decir, <<Ruiseñor>> en legua antigua. Muchas penas cayeron sobre ellos desde entonces, y estuvieron mucho tiempo separados. Tinúviel libró a Beren de los calabozos de Sauron, y juntos pasaron por grandes riesgos, y hasta arrebataron el trono al Gran Enemigo, y le sacaron de la corona de hierro uno de los tres Silmarillis, la más brillante de todas las joyas, y que fue regalo de bodas para Lúthien, de su padre Thingol. Al fin el Lobo, que vino de las  pueras de Angband, mató a Beren que murió en brazos de Tinúviel. Pero ella eligió la mortalidad, y morir para el mundo, para así poder seguirlo, y aún se cuenta que se encontraron más allá de los Mares que Separan, y que luego de haber marchado un tiempo vivos otra vez por los bosque verdes, se alejaron junos, hace muchos años, más allá de los confines de este mundo.

Así es que Lúthien murió realmente y dejó el mundo, sólo ella de toda la raza élfica, y así perdieron lo quemás amaban. Pero por ella la línea de los antiguoos señores Elfos descendió entre los Hombres. Viven todavía, aquellos de quienes Lúthien fue la antecesora, y se dice que esta raza no se extinguira nunca, Elrond de Rivendel pertenece a esa especie. Pues de Beren y Lúthien nació el heredero de Dior Thingil; y de él, Elwing la Blanca, que se casó con Eärendil, quien navegó más allá de las nieblas del mundo internándose en los mares del cielo, llevando el Silmaril en la frente. Y de Eärendil descendieron los Reyes de Númenor, es decir Oesternesse.

Elen  síla  límenn´ omentielmo !

– Tinúviel  &  Beren

  by   Eldanis



LA  HISTORIA

Lúthien nació en  Tierra Media durante las  Edades de los Arboles

y fue el ser más hermoso que jamás hubiera habitado Arda, y que jamás volvería a hacerlo.


…y allí, en el bosque de Neldoreth, nació Lúthien, y las blancas flores de niphrendil

se adelantaron para saludarla como estrellas de la tierra.


úthien vivió en  Diriaht, como hija del rey Thingol durante cientos de años antes de conocer a Beren el cual atravesó de forma inexplicable las defensas del reino («El cerco de Melian») y se encontró accidentalmente con ella mientras ésta cantaba bajo los árboles. Se enamoraron y estuvieron encontrándose en secreto hasta que Daeron el Bardo los descubrió y forzó a Lúthien a presentar al mortal ante el trono de su padre.

Thingol se opuso desde el principio a su relación con un  hombre mortal. Durante este primer encuentro, tras la sorpresa de descubrir la identidad y la raza del extraño, Thingol, que no deseaba que su hija se relacionara con un hombre mortal, le impuso como condición para desposar su mano una tarea que consideró imposible: robar uno de los Silmarilli que brillaban encastrados en la corona de hierro de Morgoth en Angband y traérselo «en la mano». Thingol pensaba que, ante este objetivo esencialmente inalcanzable, Beren desistiría; pero no fue así. Beren aceptó el desafío y tras despedirse de Lúthien emprendió su tarea.

Primero viajó a encontrarse con Finrod Felagund, que lo reconoció como heredero de Barahir, con el cual tenía una deuda y le ofreció su ayuda, a pesar de considerar su tarea imposible. En efecto, ambos fueron capturados y retenidos en la fortaleza de Sauron.

Entre tanto, Lúthien, que estaba siendo estrechamente vigilada por su padre, consiguió escapar tejiendo con su propio cabello un oscuro vestido mágico. Tras su huida de casa de su padre, se encontró con  Huan, un sabueso de Valinor, y con Celegorm y  Curufin, elfos noldor hijos de Fëanor. Sin embargo, tras mostrarse ante ellos, pensando que había encontrado unos aliados, Celegorm se enamoró de ella y la llevó engañada a Nargothrond, donde una vez de nuevo se encontró encerrada. Huan se apiadó de ella y la ayudó a escapar, conduciéndola a la fortaleza de Sauron en su espalda, a modo de corcel.


Al llegar a la fortaleza Lúthien liberó a Beren gracias a su poderosa magia y a la ayuda de Huan, sin embargo ya era tarde para Finrod. Tras su huida, estuvieron vagando por los bosques, pero Beren sentía la necesidad de cumplir la tarea encomendada por Thingol así que aprovechó el sueño de Lúthien para marcharse de nuevo. Al despertar, Lúthien, de nuevo con la ayuda de Huan y unos disfraces de  licántropo y  murciélago, siguieron sus pasos. Beren maldijo entonces su promesa a Thingol, pero comprendió que no podía persuadir a Lúthien de no compartir su destino.

Tras llegar a la fortaleza de Morgoth Lúthien hizo de nuevo uso de su magia para dormir a todos los habitantes, con excepción de Morgoth, pero éste quedó deslumbrado por la belleza de la elfa y se dejó adormecer por su canto. En ese momento, Beren cortó un Silmaril y escaparon, aunque a la salida de Angband el licántropo Carcharoth le arrancó a Beren la mano derecha, y con ella el Silmaril, con lo cual a partir de ese momento se le conoció como Erchamion, que significa ‘el manco’. A su regreso a Doriath, Beren mostró el brazo con la mano arrancada y afirmó que había cumplido su tarea, ya que el Silmaril estaba en ese momento en su mano faltante (y dentro del estómago de Carcharoth). Thingol finalmente accedió al matrimonio, llegando incluso a sentar a Beren junto a él.

En tanto, debido al dolor que le causa el Silmaril, Carcharoth se volvió loco y causaba estragos en todas las tierras por las que pasaba. Por eso, Beren, junto con otros en Doriath, decidió ir a darle muerte, lo que consiguió. Al abrir las entrañas de Carcharoth, consumidas por la luz del Silmaril, los elfos encontraron que la joya estaba todavía en la mano de Beren, intacta e incorruptible. Sin embargo, Beren resultó también mortalmente herido en la lucha con el monstruo de Morgoth:

…Lúthien les salió al encuentro andando lentamente… …

abrazó a Beren, y lo besó, pidiéndole que la esperara más allá del Mar Occidental.

Desolada, Lúthien le pidió a Beren que la esperase en las Estancias de Mandos, adonde van las almas mortales después de la muerte, y ella misma fue languideciendo hasta morir. Al llegar a la morada de los muertos, con sus tristes cantos conmovió por primera y única vez a Mandos, que hizo a Lúthien la siguiente oferta:

Por causa de sus fatigas y sus dolores, podría abandonar a Mandos e ir a Valinor, para morar allí hasta el fin de los días. Allí no la seguiría Beren. Porque no les estaba permitido a los Valar evitarle la muerte que es el don de Ilúvatar a los Hombres. Pero la otra elección posible era la que sigue: regresar a la Tierra Media y llevar consigo a Beren para morar allí otra vez, mas sin ninguna seguridad de vida o alegría. Ella se volvería entonces mortal y estaría sometida a una segunda muerte, lo mismo que él, y antes de no mucho abandonaría el mundo para siempre y su belleza no sería más que un recuerdo en el canto.

Luthien decidió compartir el destino de Beren y juntos volvieron a la vida. Regresaron primero a Doriath, y fueron entonces a vivir a los bosques de Ossiriand, a Tol Galen en el río Adurant (lugar al que los eldar llamaron desde entonces Dor Firn-I-Guinar, ‘la tierra de los muertos que viven’). No se supo cuándo abandonaron el mundo ni dónde reposaron por última vez.

Beren y Lúthien tuvieron un hijo, Dior el hemoso, también referido como «el heredero de Thingol». De él desciendieron los medio elfos y posteriormente  los reyes de los Numenóreanos y el resto de los  dúnedain.

Lúthien fue la más hermosa de los elfos, y también fue una de las más poderosas, pudiendo con su magia hechizar al propio Morgoth (y también a su discípulo  Sauron). De entre todos los elfos, sólo ella murió realmente, al compartir voluntariamente el destino de los Segundos Nacidos para estar junto a Beren; aunque algunos de sus descendientes medio elfos siguieron su camino: Elros, hermano de  Elrond y primer rey de los Numenóreanos; y  Arwen, hija de  Elrond, que se decía había traído de nuevo a la Tierra Media la belleza de Lúthien, y que decidió la mortalidad por su amado, el dúnadan Aragorn, rey de  Gondor y Arnor.

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