QUIROMANCIA

Gitana, tú que sabes de la suerte,
quiero que me digas a ciertas
si no volverá jamás.

Toma  mi mano temblorosa
y lee presurosa mi destino fatal.

Pero, gitanita tú que sabes,
quiero que me digas suave
la verdad si es un puñal.

Olvida,  te lo tigo caballero,
ese amor fue pasajero
y ya nunca volverá.

Pero, aquí leo en tu destino,
que otro amor en tu camino
muy pronto encontrarás

Durante siglos y hasta hoy –  aunque a menor escala – , por las calles y plazas, por todos los caminos del mundo, las gitanas han repetido esta pregunta miles de veces…

– ¿ Te la digo resalao ? –  pidiendo que el curioso tienda su mano para leerle la buena ventura.

Generalmente lo conseguìan, sobre todo si se trataba de una mujer, cuya alma mágica siempre estuvo más cerca y más propicia que la del hombre para las aventuras fantásticas. Lo cual no significa que haya tantos humanos que no sientan la atracción de lo misterioso, y más si nos lleva a descifrar el secreto del propio futuro. De ahí la fortuna que durante milesnios han tenido las actividades en torno a magias adivinatorias, como la Astrología, la Nicromancia y la Quiromancia o ciencia de leer el destino en las rayas de la mano.

En realidad, no es sólo en las rayas, sino también en otros accidentes de nuestro principal instrumento natural, en donde adivinos y gitanas  – casi nunca gitanos – pretenden desvelar el porvenir. Debe añadirse que el quiromante se ayuda además con otras observaciones sobre la expresión del sujeto; la suma de esos datos, multiplicada por su intuición y su larga experiencia, le llevan muchas veces a sorprendentes aciertos.

 

 

Se ha comprobado que la Quiromancia era practicada por hindúes y egipcios, caldeos y chinos, asirios y hebreos. Parece que los brahmanes de Benarés conservan un manuscrito, por lo menos de 2.000 años antes de Cristo, que menciona esa ciencia oculta. La lectura de la mano, o siang cheu, está considerada como un primer peldaño para los chinos, que tienen un texto específico – el Siu Fu – escrito en el siglo II antes de la Era Cristiana. En  Europa estudian el lenguaje de las manos cerebros privilegiados, como los de Hipócrates, Galeno y Aristóteles.

Más tarde, la Quiromancia pasa por diversos períodos de oscuridad o de esplendor; la Edad Media casi la desdeñan, pero vuelve a renacer en los siglos XVI y XVII. Sería muy larga la lista de los hombres famosos que se ocuparon en Occidente de esa Ciencia oculta; pero entre los islámicos, por ejemplo, nunca se la dio de lado. En cuanto a los tiempos modernos, el nuevo punto de vista sólo cambia el nombre: La Quiromancia se convierte en Quirología y entra con pleno derecho en las disciplinas psicológicas y médicas de nuestro días.

Eso quiere decír que las gitanas no andan tan desencaminadas al leer el provenir en nuestra mano, y que muchas de sus apreciaciones tiene realmente un fundamento científico.  Así lo presintieron Julio César y Napoleón,  y hoy día todos pueden suscribir estas frases del célebre escritor francés Charles Maurras: << El arte de las manos aporta datos indiscutibles sobre el carácter… En la Quiromancia hay algo muy serio; el hecho continúa inexplicado, pero eso no impide que exista. >>

En fechas  mas recientes ya no hay derecho para tenerlo por tan inexplicado, sobre todo si se enfoca desde un ángulo distinto; la mano humana no predice exactamente el porvenir, pero sí revela el presente y un poco del pasado. Y ello porque sus líneas y accidentes son un claro reflejo de la más íntima personalidad. La mano, piel desnuda, muestra sin velos el modo de ser de su dueño. La Quiromancia, como otras supersticiones muy antiguas y persistentes, contienen el germen de una Ciencia.

Muchas enfermedades se diagnostican con sólo observar las manos: anormalidades de la glándula pituitaria, mongolismo, ciertas psicosis, distrubios circulatorios y pulmonares, éstos indicados por el famoso << dedo hipocrático…>>. Un hecho curioso; el doctor N. Vaschide, científico destacado que se dedicó a esos estudios y publicó un libro fundamental sobre Quirología, murió a los teinta y siete años, como le había anunciado mucho antes un anónimo decidor de la buena ventura.

La doctora Charlotte Wolff – autora de un texto básico en la amateria- realizó las siguientes experiencias. En cierta Universidad inglesa, un gran número de estudiantes se colocaban detrás de una cortina, sacando sólo sus manos; la doctora << leyó >> en ellas, acertando en la inmensa  mayoria de los casos. Luego ha relaizado miles de investigaciones en clínicas, hospitales, llegando a resultados sorprendentes, que eran confirmados por diagnósticos detenidamente estudiados.

Contra lo que pueda suponerse, las líneas de una mano no responden a su actividad laboral. Las manos << perezosas >> – poco trabajadas – son más ricas en ellas, y los intelectuales y seres nerviosos poseen una tupida red accesoria. La mano izquierda suele estar más surcada que la derecha, aunque sea ésta la que más trabaja. Algo semejante puede afirmarse de protuberancias, de conformación general, de desviaciones, de uñas y dedos… : casi todo ello es mera apariencia exterior de una realidad profunda.

En cuanto a lo que << dicen >> las rayas, asombra ver cómo sus << revelaciones >> coinciden con las de antiguos tratados de adivinación mágica. Insistímos en que no predicen el futuro – por lo menos no se sabe todavía de un modo científico -, pero sí orientan sobre ciertas posibilidades; es lógico esperar que el hipersensitivo no actúe como el torpe, ni el voluntarioso como el tímido. Esas indicaciones, por elementales que sean, sumadas a otras de la misma índole, tratan algo así como el mapa de la persosnalidad.

Demos una precisión, a título indicativo, respecto a al línea que los quirólogos llaman << tenar >> y los quiromantes << de la vida >>. Es la que limita la protuberancia en que se asienta el dedo pulgar, y tiene un desarrollo proporcionado a la  dimensión y carnosidad de esa colina, en unos individuos más elevada y extensa que en otros. Reduciéndonos a la línea – que las gitanas miran en seguida y de la cual sacan consecuencias sobre la duración e intensidad de la existencia -, la experimentación y la estadística extraen estos  datos:

Según escribe Rudolf Martin, la línea <<tenar >> es la primera que se desarrolla en la vida embrionaria, y ya no se altera durante la vida posterior; el trazado, longitud, espesor y continuidad de esa línea revelan efectivamente la vitalidad de su poseedor… Luego siguen otros detalles; bien desarrollada, se encuentra principalmente en las manos elementales de individuos vigorosos y activos y aparecen profundas y sin roturas; por el contrario, una línea << tenar >> corta, vacilante o fragmentada, corresponde a menudo a manos sensitivas y va acompañada de una vitalidad nerviosa y una constitución asténica. Situada en diagonal hacia la base de la palma, dando así un aspecto triangular a la colina << tenar >>, significa prudencia en al acción y sentido circunspecto.

Una confirmacion por cierto consoladora, aporta el doctor Paul Carton al escribir: << En niños muy débiles hemos comprobado la presencia frecuente,en ambas manos, de << líneas de vida >> muy quebradizas, apenas marcadas; después de unos años de recuperación vital y de lógicos cuidados, cobraban un dibujo neto, profundo y continuo, en proporción con la mejora general de su organismo. >>

La longitud y tamañao del pulgar suelen relacionarse con al fuerza de voluntad. Desmesurados eran los de Danton, Descartes, Newton, Leibnitz…, todos ellos famosos por su energía. Pero en cuanto a los dedos, hay otra indicación más mágica y poética, que no suelen decir las gitanas. Las << gotas de agua >>, o de rocío, que se redondean en el pulpejo de la última falange, anuncian la sensibilidad artística, el refinamiento sensual de quien posee lo que alguien califica muy oportunamente de << sonrisa de la mano >>.

No todo en Quirología es tan claro y sencillo como los ejemplos que hemos tomado, y lo prueba el que no haya especialsistas que no recomiende al lector aficionado grandes conocimientos previos en la materia y una apreciación de todos y cada uno de los << síntomas ><, que a veces se contraponen. Sin duda ese buen sentido en el juzgar, ese instinto del conjunto,es el que da a los quieromantes rapidez y seguridad en sus pronósticos. De otro modo dejarían de ser magos.

Para teminar con esa magia, convertida en Ciencia de mundo tan perturbador, comvendrá hacer unas observaciones sobre la diferencia entre la mano izquierda y la deracha, siempre existente en mayor o menor medida. Según la antigua Quiromancia, la izquierda muestra nuestro carácter priamrio – el heredado, el instintivo -, y la derecha, el desrrollo posterior, lo que ha hecho de nosotros el ambiente y la educación. Esa teoría está plenamente confirmada por las experiencias de todos los especialistas.

Pero hay algo  mas magico  en el terreno de la expresión corpórea. Un estudioso que se ha ocupado de la expresión facial conlcuye que los dos lados del rostro de una persona muestran fisonomías enteramente distintas. Los sujetos de sus experiencias reconocieron como más propio el retrato de su perfil izquierdo, y en muy contadas ocasiones el derecho; con las fotografías de rostros ajenos sucedía lo contrario, y reconocían mejor la del perfil derecho. De lo cual el científico concluye que el lado izquierdo corporaliza la imagen – deseo de un individuo ( su personalidad como la siente), y el derecho , la imagen convencional, la que ven los demás.

Una turbadora comprobación: la impresión que produce el perfil derecho de una cara concuerda con la lograda por una fotografía de frente compuesta superponiendo dos mitades derechas, conveninetemente invertidas. No sucede lo mismo con la izquierda; ésta muestra a la persona en un estado de sueño o concentración, pasiva, etérea, hasta demoníaca; la derecha puede describirse como vital, activa, franca, incluso brutal…
La misma observaciñon es válida para las mascarillas fúnebres y las obras de arte.

En las representaciones de los artistas rupestres, como en los dibujos infantiles, el lado izquierdo de la cara muestra una expresión más abstracta y alejada, por tanto, más produnda. Así lo hacía ver la antigua Magia.

La Ciencia explica que el hemisferio cerebral izquierdo, que actúa sobre la parte derecha del cuerpo, controla las funciones individuales; el derecho se ocupa de las funciones colectivas del inconsciente. Conclusiones que confirman la conexción de las manos con el cerebro.

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