LA CÁBALA

La cábala surgió hacia fines del siglo XII, en el sur de Francia y España. Durante el renacimiento místico judío en la Palestina otomana.

La cábala sale a la luz como tal entre los siglos XII y XIII en la Provenza y Cataluña a través de las comunidades judías de la zona vinculadas indefectiblemente a Oriente Proximo. Así, podemos decir que la cábala nace en Sefarad, la comunidad judía española.

La idea básica es que, del seno mismo de la Divinidad Oculta o Infinito (el Ain Sof), surgió un rayo de luz que dio origen a la nada (ain), identificada con una esfera (sefirá) o región, que recibe el nombre de kéter (‘corona’). A partir de esta corona suprema de Dios emanan otras nueve esferas (las sefirot). Estas diez esferas constituyen los distintos aspectos de Dios mediante los cuales este se automanifiesta.

La cábala era una sabiduría ancestral anterior a todas las religiones, que el dios Yahvé había revelado primero a  Adán (el primer hombre, según la mitología hebrea), después a Abraham y luego a  Moiseés en el  monte Sinaí, al tiempo que le hacía entrega de las Tablas de la Ley, un suceso que los judíos creían real, y situaban alrededor del siglo XIII a. C.

También se pretende que Dios enseñó sus verdades y misterios a través del ángel Raziel tras la caída de Adán.

La Cábala, (palabra que significa ‘recibir’), tiene su origen escrito en dos deocumentos hebreos, ambos de fecha desconocida: el Sepher yedzirath, o <<Libro de la Creación>>, y el Zohar, <<Libro del Esplendor o de la Luz>>. En ellos, el Universo aparece como el reino del dios único, que se manifiesta con diez atributos y preside la lucha sostenida por las potencias celestes y la infernales. El hombre, creado segun la imagen de ese dios todopoderoso, es un mago que también puede crear a pequeña escala.

Del Pensamiento y la Voz  de esa divinidad, expresado por medio de números y de letras, surgen todas las cosas; por tanto, hay fórmulas, figuras, combinaciones aritméticas dotadas de una real eficacia…  Abundaban los antecedentes.

Ya para los pitagóricos griegos, el núemro constituía la verdadera esencia de las cosas; el impar, o ilimitado, era lo imperfecto, el Mal, el número par, o linitado, era la perfeción, el Bien.

En otro orden, el uno designa el carácter sublie y único de la divinidad; el tres fue símbolo de la Tríada babilónica y de la Trimurti hindú, como luego lo será de la Trinidad cristiana.

Sintetizados a grandes rasgos, esos son los pricipios en que se asienta la Cábala, que tuvo un éxito inmenso. Dante la emplea constantemene en su Divina Comedia, y Raimundo Lulio, nuestro <<Doctor Iluminado>>, cree posible demostrar la vedad del Cristianismo por medio de un sistema de figuras y números. Ya el Zohar tranformaba en símbolos los hechos relatados en las Sagradas Escrituras, y sustituía con números las letras para formar con ellos unas combinaciones mágicas.

La cábala como tal es el pozo de todas las tradiciones místicas judías que se fueron acumulando desde antes de  Cristo y que llegaron a reinterpretar las Escrituras de tantas y tan variadas maneras que llegaron a crear una mística cercana al gnosticismo o al jasidismo.

En esencia, la cábala es un sistema de interpretación mística y alegórica de la Torá (que los cristianos llaman Pentateuco, y representa los primeros cinco libros de la Biblia cristiana), que busca en ese texto el significado del mundo y la «verdad». Pretende interpretar los sentidos ocultos de los cinco libros y en ellos busca la revelación. Puede entenderse de una manera metafísica, buscando la iluminación, o se puede entender como un medio a través del cual llegar a conocer la realidad que nos rodea.

Cabalística es la afirmación de que «el conocimiento absoluto no tiene objeto sino que es un medio». Para los cabalistas, el lenguaje es creador y la Torá contiene todos los textos, todas las combinaciones que pueden darse para crear otros mundos y otras realidades. Los cabalistas entienden que el nombre de Dios está formado por todas las letras que componen el alfabeto y que este, por tanto, tiene múltiples formas. Dios se sirvió de las letras para crear el universo a través de sus emanaciones o sefirot.

De todas formas hay quien dice que existe una cábala cristiana, a lo que otros responden diciendo que lo más cercano al misticismo judío de la cábala es el catarismo.

TIPOS DE CÁBALA

La cábala se subdivide dogmática (o real) y artificial (o simbólica).

La cábala dogmática explica los sentidos ocultos de ciertas palabras de la Biblia, con aplicación a los fenómenos de la historia de la creación. Es de dos especies:

  • la doctrina de la Merkabá que trata del mundo supralunar (o sea de la teología y la metafísica) y
  • la doctrina de Bereshit, que se ocupa en el mundo sublunar (o sea el de los fenómenos).

 

La cábala simbólica o artificial

En la cábala artificial se prescriben determinadas reglas hermenéuticas para descifrar el sentido oculto de los textos de la Biblia. Así, para descifrar el sentido oculto de los textos de la Biblia (a los que se considera acompañados de un sentido recóndito) se colocan verticalmente unas encima de otras las palabras de diferentes versos de la Sagrada Escritura, resultando nuevas palabras de las letras en lectura vertical. Las palabras se disponen en forma de cuadro para poder ser leídas verticalmente o en bustrófedon. Las palabras se juntan totalmente y se las separa de nuevo, etc.

La lectura cabalística artificial utiliza tres mecanismos analíticos básicos:

  • la gematría
  • el notaricón
  • la temurá.

 

ESTRUCTURA DE LOS SEFIROT

La cábala explica diez esferas sefirot, enumeradas habitualmente en el orden en que el rayo de Dios desciende para crear el mundo, que es la misma numeración que es utilizada por la europeizada cábala hermética.

Se encuentran listados a continuación sus nombres y el significado traducido del hebreo:

  1. Kéter (la corona, el deseo de hacer bien a sus creados, el otorgamiento).
  2. Jojmá (la sabiduría, el deseo de recibir).
  3. Biná (el otorgamiento, el deseo de otorgar con la intención de recibir).

Sefirots de Zeir Anpin (El deseo de recibir con la intención de otorgar).

  1. Jesed (la misericordia).
  2. Gevurá (la justicia. fuerza).
  3. Tiféret (la belleza).
  4. Netsaj (la victoria de la vida sobre la muerte).
  5. Hod (la eternidad del ser, la gloria).
  6. Yesod (el fundamento, la generación, o piedra angular de la estabilidad).
  7. Maljut (el reino, el deseo de recibir con el fin de recibir, la materia de la creación, el ego, la vasija, la cualidad de la recepción pura).

Así las 10 sefirots se agrupan en 5 estados de la naturaleza: inanimado, vegetativo, animado, hablante y el creador. Las sefirots son un sistema integral presente en cada persona y su deseo de recibir placer. El deseo de recibir puede rechazar o absorber la luz de placer mediante el creador, la propiedad de otorgamiento presente en la unidad del entorno.

Si queremos conocer la naturaleza interna del hombre por su naturaleza externa;

si queremos entender su cielo interior por su aspecto exterior;

si queremos conocer la naturaleza interna de árboles, raíces, piedras, por su aspecto exterior,

debemos dirigir nuestra exploración de la naturaleza sobre el fundamento de La Cábala.

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