CRIATURAS MITOLOGICAS

PEGASO

En la mitología griega Pegaso era un caballo alado.

Pegaso nació de la sangre derramada por Medusa cuando  Perseo ( semidiós de la mitología griega, hijo de Dánae y Zéus) le cortó la cabeza. Suele representarse en blanco o negro y tiene dos alas que le permiten volar. Una característica de su vuelo es que cuando lo realiza, mueve las patas como si en realidad estuviera corriendo por el aire.

 Perseo no llegó a volar montado a Pegaso, puesto que lo hacía gracias a unas sandalias aladas, sin embargo, muchos artistas renacentistas lo representaron volando en este caballo.

Pegaso aparece relacionado fundamentalmente con el héroe Belerofonte, quien a lomos del équido alado logró dar muerte a la Quimera, una bestia de múltiples cabezas (entre ellas una de león y otra de cabra) que asolaba los territorios de Licia. Gracias a este corcel Belerofonte pudo obtener igualmente una victoria sobre las  amazonas.

Belerofonte encarna el “defecto” de la “excesiva” ambición. Cuando por fin consigue montar a Pegaso, no contento con esto le obliga a llevarlo al  Olimpo para convertirse en un dios, pero Zeus ( en la mitología griega el padre  de los Dioses y los hombres que gobernaba en el monte Olimpo), molesto por su osadía, envía a un insignificante mosquito que pica el lomo de Pegaso y precipita al vacío a Belerofonte sin matarlo, quedando lisiado y condenado a vagar apartado del resto del mundo toda su vida recordando su gloria pasada.

MINOTAURO

El Minotauro, era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Su nombre significa “Toro de Minos”, y fue concebido de la unión entre  Pasífae y un magnífico toro con motivo de una afrenta divina. Fue encerrado en un laberinto diseñado por el artesano  Dédalo, hecho expresamente para retenerlo, ubicado probablemente en la ciudad de Cnosos en la isla de Creta. Por muchos años, hombres y mujeres eran llevados al laberinto como sacrificio para ser el alimento de la bestia hasta que la vida de ésta terminó en manos del héroe Teseo.

Existen varias versiones acerca de la afrenta que ocasionó que la esposa de Minos, Pasífae, tuviera la necesidad de unirse al toro de Creta. La versión más extendida dice que Minos, hijo de Zeus y de Europa, pidió a Poseidón apoyo para suceder al rey Asterión de Creta frente a sus hermanos  Radamantisy  Sarpedón y ser reconocido como tal por los cretenses.  Pseidón lo escuchó e hizo salir de los mares un hermoso toro blanco, al cual Minos prometió sacrificar en su nombre. Sin embargo, al quedar Minos maravillado por las cualidades del hermoso toro blanco, lo ocultó entre su rebaño y sacrificó a otro toro en su lugar esperando que el dios del océano no se diera cuenta del cambio. Al saber esto Poseidón, se llenó de ira, y para vengarse, inspiró en Pasífae un deseo tan insólito como incontenible por el hermoso toro blanco que Minos guardó para sí.

AVE FÉNIX

El ave Fénix o Phoenix, como lo conocían los griegos, es un ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras. Se trataba de un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas. Según algunos mitos, vivía en una región que comprendía la zona del  Ooriente Medio y la India, llegando hasta  Egipto, en el norte de  Äfrica.

El mito del ave Fénix, alimentó varias doctrinas y concepciones religiosas de supervivencia en el  Más Allá, pues el Fénix muere para renacer con toda su gloria. En el  Antiguo Egipto se le denominaba  Bennu y fue asociado a las crecidas del Nilo, a la resurrección, y al Sol. El Fénix ha sido un símbolo del renacimiento físico y espiritual, del poder del  fuego, de la  purificación, y la inmortalidad. Según el mito, poseía varios dones, como la virtud de que sus lágrimas fueran curativas.

Cuando le llegaba la hora de morir, hacía un nido de especias y hierbas aromáticas, ponía un único huevo, que empollaba durante tres días, y al tercer día ardía. El Fénix se quemaba por completo y, al reducirse a cenizas, resurgía del huevo la misma ave Fénix, siempre única y eterna. Esto ocurría cada quinientos años.

Durante el reinado del emperador Claudio, un supuesto Fénix fue capturado en Egipto y trasladado a Roma, donde éste mandó exponerlo. Nadie se lo tomó en serio.

Fenghuang

En la mitología china, el Fenghuang, aunque no tiene similitudes con el Fénix, ha sido denominado el «Fénix chino» por algunos occidentales, siendo una criatura con cuello de serpiente, el cuerpo de un pez y la parte trasera de tortuga. Simboliza la unión del yin y el yang.

CENTAURO

En la mitología griega, los centauros son una raza de seres con el torso y la cabeza de humanoy el cuerpo de  caballo. Las versiones femeninas reciben el nombre de centáurides.

Vivían en las montañas de  Tesalia y se les consideraba hijos de Kentauros (el hijo de Ixión y Néfele) y algunas yeguas  magnesias, o de  Apolo y Hebe.

Los centauros son muy conocidos por la lucha que mantuvieron con los lápitas, provocada por su intento de raptar a  Hipodamía el día de su boda con  Pirítoo, rey de los lapitas y también hijo de Ixión. La riña entre estos primos es una metáfora del conflicto entre los bajos instintos y el comportamiento civilizado en la humanidad. Teseo, un héroe y fundador de ciudades que estaba presente, inclinó la balanza del lado del orden correcto de las cosas, y ayudó a Pirítoo. Los centauros huyeron. 

El personaje general de los centauros es el de seres salvajes, sin leyes ni hospitalidad, esclavos de las pasiones animales. Dos excepciones a esta reglas son  Folo y  Quirón, que expresaban su «buena» naturaleza, siendo centauros sabios y amables.

Entre los centauros, el tercero con una identidad individual es  Neso. El episodio mitológico del centauro Neso raptando a Deyanira, la prometida de  Herácles.

Muchas leyendas sobre los centauros sostienen que son criaturas muy inconstantes, que miran con frecuencia al cielo para determinar sus destinos. Son grandes astrólogos y muy aficionados a la adivinación.

UNICORNIO

El unicornio es una criatura mitológica representada habitualmente como un  caballo blanco, con patas de antílope, barba de  chivo, y un cuerno en su frente. En las representaciones modernas, sin embargo, es idéntico a un caballo, sólo diferenciándose en la existencia del cuerno mencionado.

El unicornio es un animal fabuloso protagonista de numerosas historias y  leyendas. En la Edad Media estaba considerado como un animal fabuloso capaz de derrotar a un elefante. Además, se decía que con su único cuerno se podían purificar las aguas contaminadas para volverlas potables.

Durante la  Edad Media era perseguido por su cuerno ya que brindaba protección contra todos los venenos así como enfermedades, lo cual lo hacía muy longevo a quien se lo administraba; los nobles y los hombres buscaban estos dones consumiendo ese cuerno en forma de polvo en la comida y bebida, preferiblemente en una copa hecha del mismo material. Por obtener este remedio contra la muerte, los nobles de la antigüedad pagaban cifras astronómicas. De este modo creían que jamás podrían ser envenenados.

A su vez simbolizaba la  virginidad, es por ello que se creía que la peligrosa caza del unicornio se simplificaba mucho cuando los cazadores usaban una joven virgen con la que atraer a la criatura y amansarla, de forma que matarlo resultaba mucho más fácil.

CÍCLOPE

En la  mitología griega, los Cíclopes (en  griego Kýklops que viene de  kyklos, ‘rueda’, ‘círculo’ ojo’)

eran los miembros de una raza de  gigantes con un solo ojo en mitad de la frente.

Había dos generaciones de Cíclopes:

PRIMERA GENERACION :

Los Cíclopes de la primera generación eran hijos de  Urano y  Gea, y conocidos artesanos y constructores. Eran  gigantes con un solo ojo en mitad de la frente y un temperamento horrible. Eran fuertes, testarudos, y de «bruscas emociones». Eventualmente sus nombres llegaron a ser sinónimo de fuerza y poder, y se usaban para referirse a armas especialmente bien manufacturadas.

Fueron tres: Brontes,  Estéropes y Arges (aunque algunas fuentes cambian a Arges por Acmónides o  Piracmón). Había también otros cuatro llamados Euríalo, Elatreo, Traquio y  Halimedes, que presumiblemente eran hijos de los tres primeros.

Urano temía su fuerza y les encerró en el Tártaro. Más tarde  Crono, otro hijo de Urano y Gea, liberó a los Cíclopes, junto con los  Hecatónquiros y los  Gigantes. Le ayudaron a derrocar y castrar a Urano, pero Crono les volvió a encarcelar en Tártaro, donde permanecieron, guardados por Campe, hasta que Zeus los liberó. Forjaron rayos para que Zeus los usase como arma y le ayudaron en la guerra para derrocar a Crono y a los otros  Titanes. Los rayos que se convirtieron en el arma predilecta de Zeus fueron forjados por los tres Cíclopes: Arges ponía el brillo, Brontes el trueno, y Estéropes el relámpago.

Esta primera generación de Cíclopes también creó un tridente que producía terremotos para Poseidón, el arco y las flechas de Artemisa, y el casco de invisibilidad que Hades le dio a Perseo en su búsqueda para matar a  Medusa. Ayudaron a Hefesto y se dice que construyeron el primer altar, así como las murallas y fortificaciones de Tirinto y  Micenas en el Peloponeso, entre otras. Los ruidos que surgían del corazón de los  volcanes se atribuían a sus operaciones.

Se cuenta posteriormente que fue Apoloquien mató a los Cíclopes, después de que Zeus matase a su hijo,  Asclepio, con un rayo forjado por ellos. Aunque puede suponerse que estos cíclopes eran inmortales, por lo que quizá los cíclopes que Apolo mató fuesen sus hijos.


SEGUNDA GENERACION :

La segunda generación de Cíclopes fue una primitiva tribu de enormes monstruos de un solo ojo descubierta por Odiseo en una remota isla (en ocasiones identificada con Hesperia). Se decía que estaban estrechamente relacionados con los  Gigantes y con una tribu  fenicia (los Phaiakai) surgidos de las gotas de sangre que cayeron sobre Gea (la tierra) cuando Urano fue castrado.

Sin embargo, el cíclope más conocido de esta generación era un hijo de  Poseidón y la ninfa Toosa llamado Polifemo. Otro de los cíclopes de la segunda generación fue  Telemo,un vidente.

HARPÍA

En la mitología griega las Harpías o Arpías (en  en griego antiguo , ‘que vuela y saquea’) eran hermosas mujeres aladas. En tradiciones posteriores fueron transformadas en genios maléficos alados de afiladas garras, que es como se les conoce popularmente.

Las Harpías eran hijas de Electra y Taumante y hermanas de Iris. 

Fíneo, un rey de Tracia, tenía el don de la  profecía. Zeus, furioso con él por haber revelado secretos de los dioses del  Olimpocontra la voluntad de éstos, le castigó confinándole en una isla con un festín del que no podía comer nada, pues las Harpías siempre robaban la comida de sus manos justo antes de que pudiera tomarla. Este castigo se prolongó hasta la llegada de  Jsón y los argonautas, que enviaron a los héroes alados, los  Boreádas,  Caláis y  Zetes, tras las Harpías. Éstos lograron espantarlas, pero no las mataron a petición de Iris, quien prometió que Fineo no volvería a ser molestado por ellas. Agradecido por su ayuda, Fineo contó a los Argonautas cómo superar las Siplégades para poder continuar su periplo.

La versión básica de este mito, a medida que fue contada una y otra vez, añadió nuevos detalles: a saber, que las Harpías no robaban la comida sino que la ensuciaban con sus excrementos, haciéndola incomible. Pronto fueron vistas como difusoras de suciedad y enfermedad, adquiriendo también su más famosa apariencia monstruosa.

Con esta forma fueron agentes del castigo, que raptaban a la gente y la torturaban de camino al Tártaro. Eran despiadadas, crueles y violentas y vivían en las islas  Estrófades. Solían ser vistas como personificaciones de la naturaleza destructiva del viento.

Según Hesíodo, las Harpías eran originalmente dos: Aelo (‘viento tempestuoso’, a veces llamadaNicótoe) y  Ocípite (‘vuelo rápido’). Posteriormente los romanos añadieron a Celeno (‘la oscura’), considerada la más malvada de todas. Homero nombra en la Ilíada una llamada  Podarge (‘pies veloces’), madre, tras unirse con el viento  Céfiro, de  Janto y Balio, caballos de  Aquiles. También se hace a las arpías madres de  Flógeo y  Hárpago, caballos de los Discuros ( Cástor y Pólux).

Eneas encontró a las Harpías en las Estrófades cuando éstas robaron repetidamente el banquete que los troyanosestaban preparando. Celeno los maldijo, diciendo que los troyanos estarían tan hambrientos que se comerían sus mesas antes de que el día terminase. Los troyanos huyeron asustados.

En la Edad Media a  las harpías,  se las  llamabana «águila virgen».

HIPOCAMPO

En la mitología griega, el hipocampo era el fabuloso  caballo  marino que, según la descripción de  Pausanias era un caballo con  los cuartos delanteros y la parte inferior del cuerpo desde el pecho de monstruo marino o pez. El hipocampo aparece incluso en los poemas homéricos como símbolo de Poseidón, cuyo carro era tirado sobre la superficie del mar por veloces caballos. Los poetas y artistas posteriores concibieron y representaron los caballos de Poseidón y de otras divinidades marinas como una combinación de caballo y pez.

FAUNO

Fauno fue adorado en dos roles diferentes: como el dios de los campos y los pastores, y como una divinidad oracular y profética. Como deidad rústica, era un espíritu bueno del bosque, las llanuras y los campos, y cuando hacía fértil al ganado se le llamaba  Inuo.

Como dios profético, llamado por el nombre de  Fatuo, se creía que revelaba el futuro al hombre parte en sueños y parte mediante voces de origen desconocido, que eran counicados a quienes iban a dormir en sus recintos, tumbándose sobre el vellón de los corderos sacrificados.Lo que era Fauno a este respecto al sexo masculino, su esposa  Fauna o Faula  era al femenino, derivados de fari (‘hablar’) y fatum (‘hado’, ‘destino’). Se decía que daban sus oráculos en verso saturniano.

Debido a la forma en que daba sus oráculos, se consideraba a Fauno el autor de apariciones espectrales y sonido terroríficos; y por tanto se le describía como un dios lascivo y voluptuoso, que moraba en los bosques y era aficionado a las ninfas.

Al igual que Pan era acompañado por los Paniskoi, o ‘pequeños Panes’, también se asumía la existencia de muchos faunos además del principal, idea que parece haber tenido su origen en la forma en la que el dios se manifestaba. Estos faunos son  genios del bosque salvaje, descritos como monstruos, mitad cabra, y con cuernos.

Como se creía Fauno, y más tarde los Fauni, eran seres alegres y caprichosos, especialmente aficionados a asustar a la gente de diversas formas.

Fauno pasó gradualmente así a ser identificado con el Pan arcadio, y los faunos como idénticos a los sátiros griegos, los seguidores salvajes y orgiásticamente ebrios de  Dioniso. Sin embargo, faunos y sátiros eran originalmente criaturas bastante diferentes: ambos tenían cuernos y se parecía a cabras por debajo de la cintura y a humanos por encima de ésta, pero originalmente los sátiros tenían pies humanos y los faunos pezuñas cabrunas.

HIDRA


En la mitología griega, la Hidra de Lerna era un antiguo y despiadado monstruo acuático ctónico con forma de serpiente policéfala (cuyo número va desde 3 o 5 hasta 100 e incluso 10.000 según la fuente) y aliento venenoso  a la que  Heracles mató en el segundo de sus  doce trabajos. Su guarida era el lago de  Lerna en el golfo de la  Argólida (cerca de  Nauplia), si bien los arqueólogos han confirmado que este lugar sagrado es anterior incluso a la ciudad micénica de  Argos, pues Lerna fue el lugar del mito de las  Danaides. Bajo sus aguas había una entrada al Inframundo que la Hidra guardaba.

La Hidra era hija de Tifón y la  Equidna. Fue criada por Hera bajo un  plátano cerca de la fuente Amimone en Lerna. Se decía que era hermana del León de Neméa y que por ello buscaba venganza por la muerte de éste a manos de Heracles. Por esto se decía que había sido elegida como trabajo para Heracles, de forma que éste muriese.

Tras llegar a la ciénaga cercana al lago Lerna, Heracles cubrió su boca y nariz con una tela para protegerse de su aliento venenoso y disparó flechas en llamas a su refugio (la fuente de Amimone) para obligarle a salir. Entonces se enfrentó a ella con una hoz ;  tras cortar cada una de sus cabezas Heracles descubrió que le crecían dos nuevas cabezas, una expresión de la desesperación de esta lucha para cualquiera salvo para este héroe.

Los detalles del enfrentamiento son explicados por Apolodoro advirtiendo que no podría derrotar a la Hidra de esta forma, Heracles pidió ayuda a su sobrino  Yolao. Éste tuvo la idea (posiblemente inspirada por Atenea) de usar una antorcha para quemar  el muñón del cuello tras cada decapitación, cauterizando la herida y evitando así que las dos nuevas cabezas brotasen. Heracles cortó todas las cabezas y Yolao quemó los cuellos abiertos, matando así a la Hidra. Heracles tomó entonces su única cabeza inmortal y la enterró bajo una gran roca en el camino sagrado entre Lerna y  Eleia, mojando sus flechas en la sangre venenosa de la Hidra y completando así su segundo trabajo.

En una versión alternativa,  Hera enviaba un cangrejo para que mordiese los pies de Heracles y le estorbase, esperando provocar así su muerte. No obstante, Heracles aplastó a la criatura y siguió luchando contra la Hidra.

Cuando  Euristeo el rey que asignaba  los trabajosa Heracles, supo que había sido su sobrino quien le había dado la antorcha, declaró que no había completado el trabajo solo y por tanto no contaba para el total de diez labores que se le habían asignado. 

DRAGON

El dragón es un animal mitológico que aparece en diversas formas en varias culturas de todo el mundo, con diferentes  simbolismos asociados.

Las interpretaciones más familiares de dragones son los Dragones europeos, derivados de la tradición popular y de la mitología de Grecia, Escandinavia y Próximo Oriente, y también las de Dragones orientales.

La palabra dragón deriva del griego δρακων (drákōn), “dragón, serpiente de gran tamaño, o serpiente de agua”.

En función de las diversas culturas que lo han representado, la figura del dragón juega un papel importante como dios y/o guardián, o como monstruo y poderoso enemigo. Se le atribuyen cualidades y habilidades tales como ser poseedor de una gran sabiduría y conocimiento o pecar de gran avaricia y codicia que le conduzca a devastar poblaciones enteras para apilar gigantescos tesoros.

El simbolismo alrededor del dragón es esencialmente el de la lucha. La lucha entre el dragón y un héroe o un  dios tiene, sin embargo, distintos significados. En estos míticos combates el dragón asume dos papeles, el de devorador y el de guardián, que tienen finalmente una sola raíz: el de un ser cósmico en espera, cuya acción implica la muerte -o el nacimiento- de un orden universal.

Así, en un principio, los dragones fueron devoradores de dioses -algunos mitos se refieren a los dragones como la causa de los eclipses, posteriormente los dragones fueron fuerzas a la que se les ofrecían doncellas en sacrificio y no tardaron en concebirse como comedores de hombres. De todos modos, ese papel no se aleja del de guardián, que implica la espera y el mantenimiento de un orden que preludia una reinvención del universo o el descubrimiento de un lugar sagrado. Justamente porque son guardianes de algo sagrado, es por lo que simbolizan el puente a otro mundo o la prueba de todo héroe.

Las actitudes tomadas en las culturas del mundo frente a la figura del dragón y la lucha que supone se distancian en ocasiones, particularmente si se compara la idea de dragón que existe en el lejano Oriente con la predominante en Occidente. Los dragones chinos o (long) , los japoneses o (ryü) y los coreanos son vistos generalmente como seres benévolos, mientras que los europeos son en su mayoría malévolos.

Sin embargo, los dragones malévolos no están restringidos a Europa: entre otras culturas, esta interpretación se mantiene también en la mitología persa . El tema es complejo y ha variado a lo largo de la historia. Como ejemplo, entre los  romanos, típicos representantes del Occidente antiguo, el dragón era considerado un símbolo de poder y sabiduría.

En Oriente Próximo, la figura del dragón, simbolizaba el  mal y la ruina. 

También en la  Biblia  hebrea el dragón representa el mal.

En Rumanía, se habla del dragón geto – dacio, que tenía cabeza de lobo y cola de serpiente. Esta imagen era empleada en la guerra ya que en la bandera de  Dacia aparece un dragón.

 

 

Lejano Oriente

En muchas culturas del lejano orientales los dragones eran, y en algunos cultos son todavía, reverenciados como representantes de las fuerzas primitivas de la naturaleza y el universo.

En Oriente, el dragón siempre se ha considerado una criatura benéfica y un símbolo de buena fortuna.

A diferencia de sus congéneres occidentales, los dragones orientales no escupen fuego ni tienen alas, aunque normalmente pueden volar gracias a la magia. Un dragón típico de Oriente tiene cuernos de ciervo, cabeza de caballo, cuello de serpiente, garras de águilas, orejas de toro y bigotes largos como los de los gatos. En las leyendas chinas hay dragones que vigilan los cielos, dragones que traen la lluvia, y dragones que controlan los ríos y arroyos. En Japón, donde se los tiene por seres sabios, amables y siempre dispuestos a ayudar, los dragones han sido, durante siglos, el emblema oficial de la familia imperial.

Los dragones chinos y japoneses simbolizan el poder espiritual supremo, el poder terrenal y celestial, el  conocimiento y la fuerza, y por lo tanto son benévolos. El dragón es la insignia más antigua del arte de estos países.Proporcionan salud y buena  suerte y viven en el agua. Según las antiguas creencias chinas, traen la lluvia para la recolección. Es por eso que el dragón se convirtió en el símbolo imperial de ese país.

En el Himalaya representan la buena suerte.

Corea, como se dijo antes, también tiene sus dragones, de similar carácter positivo.

 

 

OCCIDENTE    EUROPA


Las  tribus nórdicas de  Europa asociaban su folclore con varios aspectos terroríficos del dragón.

La  mitología germana incluye al dragón (Nidhug o Níðhöggr) entre las fuerzas del inframundo. Se alimenta de las raíces de Yggdrasil, el fresno sagrado que extiende sus raíces a través de todos los mundos.

Los antiguos escandinavos (los  vikingos), adornaban las proas de sus naves esculpiéndolas en forma de dragón. Usaban esta decoración en la creencia de que así asustarían a los espíritus (Landvaettir) que vigilaban las costas a las que llegaban.

También los dragones aparecen en poemas germanos: en Beowulf, un poema épico anglosajón, el más antiguo que se conserva. Un hombre llamado Beowulf, que había librado a su pueblo de un monstruo mitad hombre y mitad diablo, luego, ya convertido en el rey, lucha contra un dragón, disputa en la que ambos mueren.

En el Cantar de los Nivelungos, un poema épico medieval anónimo, Sigfrido mata a un dragón, llamado  Fafnir, y al ungirse con su sangre se hace inmune a todo mal.

Para los  celtas, el dragón era una divinidad de los bosques, cuya fuerza podía ser controlada y utilizada por los magos.

Entre los conquistadores celtas de  Britania fue símbolo de soberanía, y durante la ocupación romana de la isla adornó los estandartes de guerra, convirtiéndose en un símbolo heráldico y luego militar.

Entre los romanos, como se dijo más arriba, el dragón era considerado un símbolo de poder y sabiduría.

Para la mitología eslava, el dragón era una de las formas que adoptaba el dios  Veles, señor del Mundo Subterráneo, adversario de Perún dios del trueno.

Los cristianos heredaron la idea hebrea del dragón, que aparece en el Apocalipsis, del  apóstol San Juán, y en otras tradiciones posteriores. En el arte cristiano del  Medievo simboliza el pecado y al aparecer bajo los pies de los santos y mártires representa el triunfo de la fe y los reinos cristianos sobre el  diablo.

La leyenda de  San Jorge y el dragón, ilustrada en la figura de la derecha, muestra claramente este significado.

Una moneda que muestra un Proteus anguinus, que se creía que era la cría del dragón.

En el simbolismo medieval la idea de lucha contra dragones sirvió para fortalecer la motivación de los reinos cristianos. Se presentaban a menudo también como representaciones de la apostasía, la  herejía y la traición, pero también de cólera y envidia, y presagiaban grandes calamidades. Varias veces significaban la decadencia y la opresión, aunque sirvieron también como símbolos para la independencia, el liderazgo y la fuerza.

Los colores a menudo determinaron el simbolismo que un dragón tenía. En la pauta del viaje del héroe, los dragones representaron el obstáculo o el temor, y el paso necesario para volver al hogar, y como muchos dragones se presentan también como la encarnación de la sabiduría, en esas tradiciones matar a uno de ellos no sólo daba acceso a sus riquezas sino también significaba que el caballero había vencido a la más astuta de las criaturas.

Otra faceta del dragón en la mitología clásica de la época caballeresca es el dragón como guardián que custodia o secuestra  princesas en sus castillos.

En el occidente de la actualidad es casi siempre concebido como una criatura malvada, poderosa y cruel, estereotipo extraído tanto de las antiguas leyendas como de las más modernas películas.

 

Mesoamérica

En la Mesoamerica precolombina existe una gran tradición de veneración a la serpiente como animal sagrado. Gracias al intercambio cultural debido en gran medida a las constantes guerras de conquista de algunos imperios mesoamericanos y el intercambio comercial de otros tantos, no era de sorprenderse que muchos pueblos compartieran no sólo creencias, sino que los dioses extranjeros súbitamente formaran parte integral de un panteón dado. De esta manera las criaturas mitológicas también eran absorbidas por la gente e incluidas en el folclore y religiones de dichas naciones.

Las serpientes mesoamericanos a menudo son acompañantes de dioses a quienes asisten en sus deberes. Tal es el caso del dios tutelar de los tenochcas, Huitzilopochtli, a quien un dragón de fuego asiste como arma. Algunos dioses responsables de la lluvia (excepto Tlaloc) montan serpientes de viento mientras lanzan dardos y flechas a las nubes ocasionando la lluvia.

Algunas características casi siempre presentes en las serpientes mesoamericanas son:

  • Cuerpo serpentino o de serpiente.
  • Plumas (en tocado o como símbolo de divinidad).
  • Capacidad de volar.


Así pues, ejemplos de los dragones mesoamericanos son:

Nahuas— Si bien los nahuas son un grupo étnico, su cultura influenció a los pueblos adyacentes, particularmente a los que adoptaron su lengua, como los chichimecas que se asentaron en el Valle y se convirtieron más tarde en mexicas, pero estas categorías de dragones eran reconocidas por la mayoría de las culturas nativas del Valle de México.

Ehécatl–Serpiente de viento. Decían los antiguos nahuas que el dragón de viento barría con su aliento la tierra preparándola para recibir el regalo del agua divina, de esta manera se explicaban que el viento que sopla anunciando la inimnente lluvia.

MazacoaltSerpiente venado. Este tipo de serpientes son viciosas, mitad venado mitad serpiente, es un ser que disfruta al seducir a los mortales para después devorarlos. Desempeña un papel similar al de las sirenas o las arpías de la mitología griega.

OcelocoatlSerpiente Jaguar. La serpiente jaguar tiene la mitad anterior del cuerpo como el de un jaguar y de la cintura a la punta de la cola tiene el cuerpo de una serpiente. Ésta simboliza la tierra (Jaguar) y el agua (serpiente) en relación dependiente la una de la otra.

QuetzalcóatlHermosa serpiente voladora preciosa de las culturas nahuas. El término “quetzalli” en el caso de Quetzalcoatl significa precioso debido al plumaje reluciente del dragón, recordemos que las plumas eran utilizadas por los pueblos americanos a manera de joyas y las plumas del quetzal eran las más preciosas de todas. Así bien, la serpiente preciosa posee un plumaje de brillantes colores en donde predomina el verde turquesa, además de un gran tocado de plumas rodeando su cabeza a manera de melena.  La serpiente preciosa es casi exclusivamente identificada con el dios tolteca Quetzalcóatl, el que fue reverenciado por múltiples culturas del Valle de México como los teotihuacanos, los propios toltecas y hasta los tenochcas, como podremos evidenciar en el arte de cualquiera de estos pueblos.

Xiuhcóalt-– Serpiente de fuego. Se trata de una serpiente color verde turquesa que puede verse en los cielos nocturnos cuando cruza el firmamento a toda prisa como estrella fugaz. Su apariencia es similar a la de la ‘serpiente preciosa’, pero se puede diferenciar ya que en algunas ocasiones es representado como rojo con flamas turquesa alrededor de su cuerpo y con un tocado de largas plumas en vez de la melena característica de la serpiente preciosa, además, frecuentemente se representa con un cascabel en la punta de la cola.


Mayas (Quichés)

Tepew y Kukumatz: según las historias del Popol Vuh, Tepew y Kukumatz fueron dos dioses que tomaron forma de serpientes y dieron forma y orden a todo lo creado por Corazón del Cielo a partir del caos primitivo. Cabe destacar que Kukumatz comparte muchas características con el maya Kukulkán o el tolteca Quetzalcóatl.

No obstante lo anterior, varios estudiosos de las culturas mesoamericanas no consideran correcto utilizar el concepto de “Dragón”, para referirse a las serpientes sagradas objeto de culto de dichos pueblos.

Sudamérica

En torno a Los Andes se creía en el poder que ejercían las “serpientes del abismo marítimo y de la montaña esplendorosa”. Estas eran criaturas de grandes proporciones que también son considerados dragones. Su creencia fue tardía y su influencia localista. Así por ejemplo, las que se veneraban en Los Andes centrales difieren de aquéllas de los extremos del Imperio Inca (Ejemplo: pueblos nativos de Perú o Chile).

Las bestias de la mayor parte de Sudamérica estaban ampliamente relacionadas con enormes serpientes que se remontaban con los orígenes de la humanidad, coincidiendo con otras regiones del planeta. Pero, a diferencia del viejo mundo, estos dragones no presentan unicidad ni en sus características predominantes ni en sus actitudes, aún siendo de aspectos semejantes. De hecho, tales dragones mantenían una historia de conflictos entre sí que se remonta al primitivo pasado de las culturas americanas. La leyenda de Ten Ten y Cai Cai Vilu  refleja esto, al enfrentarse ambas serpientes (Mar y Tierra) por el futuro del pueblo Mapuche.

Para los  Muiscas pueblo indígena de Colombia, creia en Chiminigagua Dios crador en forma de serpiente de fuego bajo a la sagrada laguna de Iguaque, y creó a los padres de la humanidad, Bachue y su joven acompañante, vivieron y tuvieron hijos, que después de un tiempo los dejarían hasta convertirse en dos serpientes acuáticas para vigilar a su pueblo, dentro de la laguna de Iguaque; tiempo después el primer Zaque de la sabana de Bogotá, Hijo de Sue o el sol (o de Chia la Luna o deidad maligna) era un hombre en forma de dragón de color verde.

Anuncios

SI TE HA GUSTADO ESTE POST ME ENCANTARIA SABERLO

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s