♥ AFORISMOS DE BUDA ♥

LA PAZ INTERIOR

La idea de un renacimiento espiritual a través del sufrimiento, adquirió importancia en la India en el tiempo en que vivió Buda, unos quinientos años antes de Cristo. En aquella época, no era extraño que los jóvenes, atormentados y confundidos por la perversión del mundo, arreglaran sus asuntos, dijeran adiós a sus familias y amigos y abandonaran el mundo de la sociedad. Vivían en los bosques y como única posesion tenían un cuenco de madera con el cual, de tiempo en tiempo, memdigaban un poco de comida. Pensaban que el auto-sacrificio y la disciplina corporal les darían un momento de sublime percepciòn, durante el cual el secreto del universo se les aclararía de repente.

La primera cosa revolucionaria de Buda, o mejor dicho, de Gautama , pues tal era su nombre de familia, fue que después de ensayar esta clase de vida, decidió que era ridícula. La tradición dice que Buda era un príncipe de un pequeño reinio; tenía veintinueve años, estaba casado y tenía un hijo de meses. Una noche se fue sin decir nada a nadie. Fue un momento angustioso para él: durnte un isntante miró a su esposa y a su hijo que dormían, pero se armó de valor, volvió la cabeza y se fué. Su voluntad era de hierro. Al poco se convirtió en un auténtico principe de los ascetas, y su fama se extendió “como el sonido de un gong que estuviera colgado del firmamrento”.

Teían cinco compañeros, pero éstos estaban tan impresionados con los dones superiores de Buda que no hacían otra cosa que sentarse a su alrededor y mirarle. Un día, después de seis años de practicar una rígida disciplina, cuando su cuerpo se había  convertido en un montón de huesos tambaleantes fue atacado de violentos dolores y cayò al suelo sin sentido. Al volver en sí decidió que para desentrañar los secretos del universo había que adoptar un “término medio” entre el ascetismo absoluto y la prudente sensualidad. En la cultura religiosa de la India de aquellos tiempos esto fue un hecho revolucionario. Gautama fue denunciado por sus cinco compañeros como un renegado y tuvo que continuar sólo la búsqueda de la sabiduría fundamental.

El “termino medio” de Gautama era, dede nuestro actual punto de vista moral y dietético, heroico: su castidad era absoluta, su única comida al mediodía consistía en curry y arroz; por las noches tomaba, a veces, un poco de gachas. Con esto medraba, y así se convirtió no ´solo en un santo de buena salud, sino también en un campeón de la resistencia intelectual.

Gautama se sentó bajo una higuera sagrada, un árbol que más tarde se llamó el árbol de la sabiduría y la inspiración. A través de los siglos, este árbol se ha ido replantando con sus propias semillas. Todavía puede verse en la localidad de Buda Gaya. Gautama decidió que no se levantaría hasta que no reciviera la luz espiritual. Cerca de la madrugada, entró en trance, durante le cual afirmó haber visto con una especie de claridad radiante toda la intrincada cadena de las causas y los efectos que regulan la vida y el camino para alcanzar la salvación y la gloria.

Rápidamaent fue a buascar a los cinco hermitaños con los que inició su vida espiritual y que todavía se estaban muriendo de habre en un parque poblado de ciervos, cerca de la localidad de Benarés. Al verle llegar, los ermitaños se dijeron: ” No demostraremos ningún respeto a este renegado”. Pero según se acercaba Gautama, el iluminado, salieron corriendo a recibirle, llamándole “hermano” y Buda les contestó: “ Oh, monjes, no os dirijáis a Tathágata como “hermano”, pues Tathágata es el santo y supremo Buda”.

Luego, Buda predicó un sermón, probablemente el sermón más emocionante que jamás  se haya pronunciado, a excepción del Sermón de la Montaña. Al igual que éste,aquel presentaba de una manera concisa una nueva manera de vivir. Los dos sermones son asombrosamene parecidos, aunque las creencias en que se basan son completamente distintas. El sermón de Buda es pesimista. Empezaba con el supuesto de que la vida como comúnmente la vivímos consiste mayormente en sufrimientos.-Los habitantes de la India Oriental encuentran narural que la vida sea triste y dolorosa, posiblemente porque siempre han vivido en medio de la pobreza y las enfermedades. Quizás si nosotros creyésemos, como lo hacen ellos, en el monótono ciclo recurrente de la reencarnación, o el volver a nacer, no encontraríamos la aventura de la vida tan agradable-.

El descubrimiento que hizo Buda bajo el Bo Tree fue que la causa del sufrimiento humano es la ignorancia. Continuamente pedimos satisfacción para una cosa que llamamos el “YO”. Pero no hay un “YO”; debemos abandonar esta ilusión y los ignorantes anhelos que van unidos a ellas, tales como ” el anhelo por satisfacer las pasiones, el anhelo por una vida futura, el anhelo por el exito en esta vida “. Debemos aprender, liberando nuestras mentes de creencias supersiticiosas, y disciplinando nuestras voluntades con amor, a  mezclarnos con el mundo  y a ser una parte humilde y no exigente de él.En esto radica la paz y la verdadera felicidad.

A este estado ideal lo llamamos NIRAVANA. Es el estado que se representa en las imágenes de Buda: Una paz sublime, pero, sin embargo, no sobrenatural; una paz que no se adquiera con la compresión, sino una paz que resulta de la comprensión.

Buda se esforzó en encontrar un camino que liberara a los mortales de la miseria y los encaminara a un estado de mayor espiritualidad. Sus ocho caminos de salvación no tienen nada de la simple elocuencia de la Bienaventuranzas, pero muy bien se puden enunciar de la misma manera. Porque ” la santidad o cómo alcanzarla ” era el tema central de todos sus sermones.

-Bienaventurados aquellos que saben y cuya sabiduría está exenta de engaños y supersticiones.

-Bienaventurados aquellos que dicen lo que saben de una manera amable, abierta y verdadera.

-Bienaventurados aquellos que ganan su vida sin hacer daño, ni poner en peligro a ninguna cosa viviente.

-Bienaventurados los pacíficos, que arrojan fuera la mala voluntad, el orgullo y la jactancia, y en su lugar sitúan al amor, la compasión o  la piedad.

-Bienaventurados sin límite aquellos que dirigen sus mejores esfuerzos a disciplinarse y a controlarse.

-Bienaventurados sin límite aquellos que por estos medios se encuentran libres de las limitaciones del ego.

-Y, finalmenete, bienaventurados aquellos que gozan contemplando lo profundo y realmente verdadero de este mundo y nuestra vida en él.

Aunque Buda nunca habló de Dios, creía en un orden moral como sólo una justa todopoderosa deidad podía haber establecido. Creía que todo acto bueno trae consigo un premio, y todo acto malo, un castigo. No importa lo que hagamos con la mente o con el cuerpo, no podemos escapar a la ley moral. Además Buda, por otra parte, al sustituir los ritos y sacrificios por la extasiada contemplación de la Realidad, encamino sus pasos hacia algo parecido a la oración individual  privada. Su estado de franca contemplación no es en sí una oración, sino algo por lo que a menudo se reza: RESIGNACIÓN.

Una de las causas del ésxito de la religón de Buda es, posiblemente, su asombrosa tolerancia. No existe ningún dogma budista y, por lo tanto, ningún budista fue perseguido por hereje. Al vover la vista atrás, através de siglos llenos de guerra, violencia y fanatismo, lo que más nos sorprende de Buda  es el sereno llamamiento que hace a la razón y a la experiencia de cada hombre.De acuerdo con Buda, no sólo debemos trabajar para nuestra porpia salvación, sino que también debemos forjarnos nuestra propia doctrina.– “No creas en cualquier cosa porque te enseñen el tentimonio escrito de un viejo sabio – dijo-.  No creas en cualquier cosa porque provenga de la autoridad de maestros y sacerdotes. Cualquier cosa que esté de acuerdo con tus porpias experiencias y después de una ardua investigación esté de acuerdo con tu razón, y conduzca a tu propio bien y al de todas las cosas vivientes, aquello acéptalo como la verdad y vive de acuerdo a ello”. –

Estas palabras dan un significado moderno al reposo sublime y contemplativo de essas sagradas y, sin embargo, robustas imágenes de Gautama, el Buda dijo cosas que ningún hombre o mujer pueden ignorar después de miles de años de agitada charlatanería alrededor de la fuende de la sabidruría. Quizá aún más grande que su sabiduría fuera el ejemplo que dejó de lo que nosotros en Occidente sólo podeos llamar una vida parecida a la de Cristo.

Durante cuarenta y cinco años, hasta que murió, a la edad de ochenta, este genio de voluntad y de intelecto, anduvo por el valle del Ganges, levantándose al amanecer, caminando cerca de veinticinco a treinta kilómetros diarios, enseñando generosamente a todos los hombres, sin esperar recompensa, ni distinción de clases o castas, la manera que había encontrado para alcanzar la felicidad. No era un agitador  y jamás fee molestado ni por los sacerdotes a los que se oponía, ni por gobernante alguno. Era tan famoso  tan querido que infinidad de gente acudía e él cuando se iba  acercando a una ciudad y echaban flores a su paso. Su meta era definir correctamente y enseñar una manera noble y feliz de vivir y morir en este mundo.

– Max Eastman-


Esta selección de sentencias se atribuyen al Buda original,

la figura histórica  Buda Gautama, el Principe Siddartha,

fundador de una de las principales religiones del mundo.

Constituyen una hermosa muestra de lo que la sabiduría oriental

puede aportar al mundo de hoy.

El mundo disputa contra mí, pero yo no disputo contra nadie.
El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.

Sé como un muerto, inafectado tanto ante los halagos como ante los insultos.
Del mismo modo que si alguien te quiere entregar algo y no lo recoges,
él se queda con ello,
si alguien te insulta y tú no recoges el insulto,
él se queda con el mismo.

El que se despoja del velo de la ofuscación, no se ofusca donde reina la confusión;

dispersa seguro toda ofuscación, igual que el sol disipa la noche.

Como una sólida roca no se mueve con el viento,

así el sabio permanece imperturbable ante la calumnia y el halago.

Mantén la bendita indiferencia ante la ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota.

En cualquier batalla pierden tanto los vencedores como los vencidos.

Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.

Mente clara, corazón tierno.

Hay un apego sumamente peligroso: el apego a las opiniones.

Incluso del apego al Nirvana hay que liberarse.

Todos los estados perjudiciales tienen sus raíces en la ignorancia y convergen en la ignorancia.

Al abolir la ignorancia, todos los demás estados perjudiciales serán también abolidos.

Los seres son dueños de sus actos,
herederos de sus actos, hijos de sus actos;
todo acto que cometan, sea bueno, sea malo,
de aquél acto heredarán.

Cuando no tengas nada importante que decir, guarda el noble silencio.
Si no puedes mejorar lo dicho, por otros, guarda el noble silencio.

Una vez hemos pronunciado las palabras, nos hacemos presos de las mismas.

Vigila tus palabras.
A veces el hombre no puede controlar las circunstancias, pero siempre puede controlar su propia mente.
He aquí la suprema sabiduría y la más noble: conocer la aniquilación de todo el sufrimiento.
He aquí la suprema paz y la más noble: el apaciguamiento de la avidez, del odio y de la ofuscación.
La vida de pureza no se practica para conseguir fama, honores ni provecho,
ni para lograr una moralidad, conocimiento y visión perfectos.
La definitiva liberación de la mente, esta y solo esta es la finalidad de la vida de pureza,
esta es su esencia, esta es su consumación.
Los extremos son como trampas o emboscadas; permanece en el medio, pero ni siquiera al medio te aferres.
El que no sabe a qué cosas atender y de cuáles hacer caso omiso,
atiende a lo que no tiene importancia y hace caso omiso de lo esencial.

Atento entre los distraídos, plenamente despierto entre los dormidos,

el sabio avanza como un caballo de carreras y se adelanta a los jamelgos decrépitos.
Todas las cosas compuestas están sujetas al cambio. Porfiad con vigilancia para conseguir vuestra liberación.

El pasado es un sueño; el futuro, un espejismo; el presente, una nube que pasa.

Vigilad, estad atentos, sed disciplinados, reunid vuestros pensamientos, cuidad vuestra mente.

El único refugio de la mente es la atención.

Que cada uno de vosotros sea su propio refugio, ¿qué otro refugio podría haber?

Igual que una flor bella y de brillante color, pero sin perfume,
así de estériles son las buenas palabras de quien no las pone en práctica.

A un loco se le conoce por sus actos, y a un sabio también.

Pocos entre los seres humanos son los que cruzan a la otra orilla [la de la sabiduría].
La mayoría solamente suben y bajan por la misma orilla.

Toda enseñanza es como una balsa: hecha para hacer una travesía, pero a la que no hay que atarse.

Si uno percibe el mundo como una burbuja de espuma y como un espejismo, a ése no le ve el Dios de la Muerte.
Hay quienes no tienen los ojos demasiado empañados. Éstos sí que podrán comprender la verdad.

La verdad es aquello que produce resultado.

El presente texto ha sido extraído del libro
“Aforismos de Buda. La enseñanza budista para el mundo de hoy
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